Sugar Bowl, toda una semifinal por el título

Probablemente TCU o Baylor presentaran argumentos suficientes para haber ganado uno de los billetes a los Playoffs, pero con todas las premisas sobre la mesa, nadie puede negar que Ohio State merezca una máxima de contender por la corona.

Una de las grandes razones de su inclusión final es que los Buckeyes llegaran con el título oficial de la Big-Ten bajo el brazo y especialmente después de destruir a Wisconsin por 59-0 en la final de Indianapolis. Tanto TCU como Baylor no dispusieron de tal escaparate y ambos tuvieron que contentarse compartiendo el título de la conferencia Big-XII. Un aspecto que paradójicamente les acabaría penalizando por un comité de selección mucho más seducido por esta última puesta en escena de los Buckeyes en Diciembre.

Ohio State presenta, además, una victoria de caché en East Lansing ante Michigan State (No.7 actual en el AP Poll), pero lo que más ha podido impresionar al comité es su capacidad de respuesta para sobreponerse a las lesiones de todo un “Heisman Contender” como Braxton Miller en pretemporada y posteriormente JT Barrett ante Michigan, quien estaba consolidándose como una de las estrellas emergentes de toda América.

Cardale Jones, como sophomore, está llamado a ser el siguiente QB élite que promociona el programa. Porque pocos son capaces de verse forzados a arrojar a los leones a su tercer quarterback y presumir de ser uno de los equipos más completos y solventes de toda la nación en este instante de la temporada. Ohio State, simplemente llega como un tiro.

Pero sus principales detractores todavía recuerdan la derrota ante Virginia Tech en The Horseshoe en la segunda semana. Unos Hokies mediocres que son la sombra de aquella habitual potencia que una década atrás fue la envidia de América. Tampoco ayuda para su causa la victoria en la prórroga en Happy Valley ante Penn State, un programa salpicado por la polémica y que simplemente busca recuperar su seña de identidad con James Franklin. Muchos son los que creen que con este sospechoso bagaje, su inclusión en la Final Four fue desmesurada y especialmente sobrevalorada, pero los Buckeyes han demostrado ser uno de los equipos más completos de América en este último mes y luego está el señor Urban Meyer.

Los duelos entre Nick Saban y Urban Meyer o, en consecuencia, Alabama y Florida (su anterior parada) hicieron saltar chispas y protagonizar algunos de los encuentros más memorables de la última década en este deporte. El primero representa la defensa y su sofisticación esquemática, mientras que el segundo, personifica el ataque y la Spread, un carácter del juego donde Alabama, y el propio Saban, han tenido que reinventarse y adaptarse a una nueva corriente que parecía discutir sus usuales ambiciones de campeón nacional.

Sin embargo, la llegada de una mente privilegiada como Lane Kiffin, el sorprendente desempeño de Blake Sims y la explosión definitiva de Amari Cooper (finalista del Heisman Trophy hace apenas unas semanas), han cambiado radicalmente el carácter del programa, el cual se cimentaba en un físico juego terrestre y una expeditiva defensa, mientras que ahora, parece que el ataque lo dirigiera el propio Urban Meyer. Con un promedio de 490,5 yardas por partido como Top15 de la nación, este célebre duelo desde la banda parece haber tomado un giro inverso. Será la defensa de los Buckeyes la que desafiará al explosivo ataque de Alabama.

El duelo de trincheras entre una línea ofensiva de ‘Bama que siempre mostró su mejor cara protegiendo el pase (1 mero sack de promedio), promete ser apasionante y dirimir esta Sugar Bowl.

El novato Cam Robinson es otra de las revelaciones del año, protegiendo el lado ciego. Tendrá que vérselas con uno de los mejores pass-rushers del país en Joey Bosa (13,5 sacks, 20 TFL y 4 fumbles forzados), quien pondrá a prueba su castigado estado físico después de tener que batallar con lesiones durante gran parte de la temporada. Bosa es todo un playmaker y un jugador con un motor incansable, capaz de moverse por todo el frente defensivo y suponer una amenaza esquemática. Bosa estará acompañado en el interior por Michael Bennett, un jugador experimentado, versátil, con rango de acción y explosiva penetración en el backfield oponente. El tackle Adolphus Washington es también carne de selección prematura en el Draft de la NFL, mientras que el LB “walkabout” Darron Lee es otra amenaza con capacidad de conseguir big-plays y un jugador oportuno que pondrá en aprietos nuestra protección.

Los Buckeyes presentan un front-seven joven pero con talento que bien podría frustrar a Blake Sims y confundirle. Seguramente Ohio State presente la línea defensiva más disruptiva y dominante a la que nos hayamos enfrentado antes.

En ataque Ohio State confía su juego en el RB Ezekiel Elliot (217 intentos para 1.402 yardas y 12 TD), pero gran parte de su efectividad y dimensión se basaba en el talento del QB JT Barrett, quien como “dual-threat” proporcionaba una temible amenaza terrestre desde el pocket. Por contra, la pérdida de Barrett por lesión deja a Cardale Jones en un jugador mucho más inmóvil y menos explosivo, sin apenas afectar el juego terrestre.

Con QB móviles, explosivos y con grandes aptitudes como lanzadores saliendo del pocket, Alabama habitualmente sufre, por lo que la defensa se encontrará con una preocupación menos sin Braxton Miller y JT Barrett sobre el campo, algo que resultará alentador teniendo en cuenta que somos la mejor defensa del país deteniendo el juego terrestre oponente.

Ahí es donde Elliot podría encontrarse con un muro y dejar que Cardale Jones “gane el partido” con su brazo, ya que Ohio State intentará rascar algo sobre lo más alto del árbol de ruta de sus receptores, en una distancia del campo donde la secundaria de Alabama más problemas ha experimentado durante toda la temporada.

Michael Thomas y Jalin Marshall son jugadores consistentes, pero habrá que estar atentos a Devin Smith, toda una amenaza “home-run” cada vez que los Buckeyes seleccionen una jugada de pase. Nuestros cornerbacks han tenido problemas para defender a receptores élite (Sammie Coates, Duke Williams, Jimmy Hunt o Laquon Treadwell), incluso con la asistencia de safeties en los puntos más altos de los lanzamientos. La pregunta es si Jones será capaz de conectar con sus receptores y operar con suficiencia desde el pocket.

Con todo en el asador; dos powerhouses frente a frente, toneladas de talento sobre el campo, jugadores 5 estrellas y futuras de la NFL, se dirimirá una de las semifinales por el título la madrugada de este jueves en New Orleans con motivo de la tradicional Sugar Bowl.

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