Campeones de la SEC; Cuidando nuestro negocio

La introducción previa de la CBS donde se representó una declaración que expresa el dicho que “los héroes no tienen que ser invencibles pero deben permanecer impasibles”, es una tremenda analogía de la naturaleza y carácter de este equipo.

Alabama consiguió superar la derrota de Octubre ante Ole Miss en Oxford, evolucionar y sobreponerse a su prematura inexperiencia para conseguir navegar con éxito dentro de los agitados mares de la división Oeste.

Con todo el respeto, pero Missouri fue sólo un invitado que oficialmente certificó nuestro regreso a lo más alto de la conferencia SEC, porque, personalmente, no recuerdo en Atlanta una final de conferencia tan cómoda y placentera como la del pasado sábado.

Este año la división Este pudo perfectamente ausentarse de la fórmula.

A pesar que Mizzou llegó a reducir momentáneamente en 8 puntos la diferencia en el tercer cuarto después de varias acciones afortunadas de Maty Mauk, lo cierto es que sus posibilidades se desvanecieron en los instantes previos del segundo.

La expulsión por targeting de la estrella Shane Ray, justo en la acción que Blake Sims conectaba para TD con DeAndrew White en un “bomba” de 58 yardas, fue un precio demasiado alto para los Tigers.

Se considera targeting golpear a un oponente sobre la cabeza o por encima de sus hombros, por lo que, a pesar que algún comentarista de la CBS definiera la sentencia como rigurosa y simplemente sugiriera un “roughing the passer”, lo cierto es que Ray fue demasiado alto con sus manos, se la jugó y con la regla sobre la mano, la expulsión fue correcta.

Previamente Blake Sims comandó sin fisuras el ataque con un primer drive perfecto, donde Amari Cooper movería las cadenas con un cómodo juego de “pitch & catch”, mientras que Lane Kiffin le movía por todo el frente ofensivo cual estratega de ajedrez.

A pesar que algún defensive-back de Mizzou no se mostrara en Twitter especialmente impresionado por la capacidad de Cooper y que los propios Tigers limitaran su yardaje por debajo de las 100, lo cierto es que Cooper volvió a ser nuevamente indefendible, consiguiendo la mayoría de sus yardas en campo abierto tras la recepción y moviendo las cadenas. Cooper batió el récord de recepciones en la final con 12, además de batir el particular de Jordan Matthews en Vanderbilt con 115 en una sola temporada. Números de extraterrestre.

Desde aquella imagen de Jacob Cooker calentando en la banda ante Auburn donde previamente sumó tres intercepciones, Blake Sims parece jugar con una confianza, liderazgo y concentración extraordinarios. Solamente falló cuatro lanzamientos de los 27 que intentó (85,1% de completaciones, récord de la final), evitó turnovers y fuera de un par de escurridizos snaps, donde se evidenciaron problemas aislados de comunicación, su actuación fue un clinic sobre como comandar la nave Crimson & White.

Un checkdown sobre Cooper en situación de tercer down, donde con un pequeño salto conectaría sobre su Crossing-pattern, y posteriormente un valiente scramble de 17 yardas aguantando varios golpes que Derrick Henry convertiría en TD en la siguiente jugada, fueron sus dos highlights de la noche, claves en ambos drives anotadores.

Sims consiguió completar 10 lanzamientos consecutivos para comenzar el partido (otro récord de la final), además de mostrarse perfecto con sus 6 drop-backs en situaciones de tercer down. Pocos, incluyendo quien subscribe, hubieran jamás creído que Sims pudiera codearse en este instante con los quarterbacks más célebres de la historia del programa y hay quien cree que incluso el legado de AJ McCarron se quedaría en anecdótico ante semejante progresión.

Por ahora ya supera sus registros de yardas de pase en una sola temporada con 3.250 y su designación como MVP de la final está más que justificado. Este título no hubiera sido posible sin su aportación.

Fuera de unas primeras acciones elegantes y refinadas de Yeldon durante los primeros instantes, donde dejó su particular copyright, su efectividad se fue diluyendo cual azucarillo y es evidente que todavía sigue sin encontrarse físicamente recuperado. No es habitual que Derrick Henry tome acción en el segundo snap del partido, por lo que parece un diseño premeditado dentro del gameplan ofensivo como un probable objetivo por limitar sus intervenciones. Sin duda, Henry aprovechó la oportunidad para recuperar confianza y especialmente ante una defensa con la tendencia a mostrar brazos en jarra (su ataque no les ayudaba), instantes donde su juego físico y obtuso comienza a disparar su máxima efectividad.

El left-tackle novato Cam Robinson, una de las grandes sensaciones de la temporada, nuevamente volvió a formar parte del quinteto inicial en la línea de ataque, a pesar de batallar con problemas de rodilla y hombro que le llevan limitando desde hace varias semanas. En algunos momentos sufriría la velocidad de los rushers de Mizzou (ambos sacks encajados y un false-star, fueron su responsabilidad), algo comprensible teniendo en cuenta su delicado estado de salud, pero experimentaría una actuación sólida (como acostumbra) y será uno de los agraciados con el parón hasta el 1 de Enero. Austin Shepherd fue el líder del grupo en las acciones terrestres de mayor éxito. Una acción suya fuera del backfield con un lead-block en la banda, consiguió el primer down para Cooper con el Quick-out, pero la actuación general de la línea ofensiva volvió a ser sólida y sin fisuras aparentes.

Mauk conseguiría varios big-plays con lanzamientos por encima de nuestros defensive-backs que, después de los innumerables problemas ante Auburn, podrían encender las alarmas de los más escépticos, pero hay que ser realistas y, a pesar que los lanzamientos de Mauk cogieron fantástico zip, progresión y emplazamiento, no dejaron de ser acciones de barullo, más bien afortunadas y ante situaciones de desesperación que bien pudieron acabar en peor suerte para los Tigers. Tres Hail-mary “ciegos” sobre Jimmie Hunt (32, 63 y 43 yardas) sumaron los 13 puntos de Mizzou y 138 de las 169 que encajamos ante un jugador que sumaba 530 yardas en toda la temporada. También hay que recordar que el TD de los Tigers a manos de Bud Susser (desaparecido toda la noche) llegó gracias a un Pick-up en el slant de éste, muy similar al que invalidaron a Notre Dame ante Florida State en los momentos decisivos de aquel polémico partido. Sin esas “disparatadas” acciones, probablemente habláramos de un Shutout.

Missouri apenas probó a Cyrus Jones, quien pareció un lockdown corner sin apenas imágenes de su participación durante la retransmisión.

Pero la gran estrella en defensa fue A’Shawn Robinson, quien lideraría al grupo con 9 placajes y 3 para pérdida de yardas. Desde el corazón de la misma, Robinson fue un objeto inamovible que desbarató constantemente las acciones terrestre del oponente, consiguiendo que sumaran unas paupérrimas 41 yardas netas y que, como Gary Pinkel señaló, acabó frustrando a su equipo. Robinson fue acompañado de los DJ Pettway, Jarran Reed, Xzavier Dickson, Jonathan Allen o Ryan Anderson, quienes penetrarían el pocket en cada instante, presionarían y afectarían cada una de las operaciones desde el mismo. Este grupo lleva toda una temporada marcando los ritmos de los encuentros. Una unidad que probablemente se alza como la más destacada y profunda que Saban jamás dispusiera a su cargo en The Capstone.

Uno de los nombres destacados de esta temporada es el punter JK Scott, probablemente una de las figuras más ignoradas e infravaloradas. Un auténtico novato que actualmente emerge como una estrella oculta, alejada de los focos y la propia impronta del propio programa, pero que probablemente tuviera trabajo desde este instante en la NFL. Su espectacular acción maniobrando un snap bajo y pobre, donde tuvo que recolocar su posición e improvisar con calma para acabar situando el punt en la yarda 20 oponente, se encumbra como highlight personal hasta la fecha. Su promedio de yardas esta vez no fue tan estratosférico (en parte, por las 33 yardas de este pobre punt), pero todos sus desplazamientos acabaron dentro de las 20 de Mizzou, en lo que fue para él un nuevo día en la oficina.

En cambio, nuestro kicker Adam Griffith, quien lleva varias semanas sufriendo problemas de espalda, volvió a fallar su intento de 43 yardas, cuya altura y profundidad fue correcta pero no su dirección, desviada. Griffith pareció más saludable, pero ante una posible sensación de frustración, nuestra banda probablemente modificara nuestro playcalling, mostrándonos posteriormente más agresivos dentro del rango de las 30-40 yardas.

Con el título de la SEC bajo el brazo, el primer objetivo fue conforme, que es recuperar nuestra  hegemonía en el Sur.

El pasado domingo el comité anunció los integrantes finales de los Playoffs. Alabama, Oregon, Florida State y Ohio State, en este orden, se jugarán el título por el campeonato nacional desde el 1 de Enero, en detrimento de TCU y Baylor, quienes fueron los primeros eliminados de esta fórmula.

Nosotros con el primer Seed nos enfrentaremos en la Sugar Bowl ante Ohio State, quienes se colarían en la última semana después de exterminar a Wisconsin por 59-0 en la final de la conferencia Big-Ten en Indianapolis. Oregon y Florida State será la otra semifinal por el título con motivo de la Rose Bowl en Pasadena.

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