Regeneración como camino del éxito

Sinceramente, desde el estrambótico retorno de Chris Davis en The Plains y el consiguiente meneo que nos infringieron los Sooners en Crescent City, parecía que nos sumergiéramos en un principio de depresión y por ende, en una perenne frustración.

Sé que puede sonar pretencioso después de una temporada con 11 victorias y un prestigioso billete para la Sugar Bowl, pero la sensación general fue que pasábamos de apuntalar la mayor dinastía contemporánea, a sencillamente confirmar su defunción.

Nick Saban es consciente que la conferencia SEC tiende cada vez más a transformarse en la naturaleza de Spread que la BigXII habitualmente ha manifestado, mientras que comienza a alejarse de ese canon defensivo y juego de trincheras que tradicionalmente la conferencia ha mostrado con tanto orgullo alrededor de América.

El primer punto en la particular lista TODO de Saban para esta postemporada, fue meter mano dentro de su jerarquía de asistentes, donde algunas de sus ramificaciones, consideraría obsoletas e insuficientes según las nuevas tendencias dentro del negocio.

Finalizada la temporada, Doug Nussmeir “sospechosamente” aceptaría el cargo de coordinador de ataque en Michigan, mientras que Saban, después de un movimiento agresivo pero intrigante, contrataría al controvertido Lane Kiffin con el único objetivo de sacar el máximo rendimiento a un ataque que comenzaba a mostrar síntomas de ordinario.

Por otro lado, un perro viejo como Kevin Steele abandonó los despachos como director de personal y pasaría a hacerse cargo del grupo de Linebackers, una demarcación que especialmente Alabama sufre las consecuencias de la apuntada proliferación de las Spreads en la conferencia SEC. Esto permitirá que Kirby Smart y el propio Nick Saban trabajen codo con codo en el delicado objetivo de depurar la secundaria. Un área del juego especialmente crítica para combatir este tipo de ataques y que requerirá de la monitorización personal y del esfuerzo de las das entes más representativas del programa.

Curiosamente, solamente una semana necesitó otro viejo conocido como Bo Davis para abandonar su nuevo trabajo de coordinador de la DL de los USC Trojans, después de tres temporadas dirigiendo idéntica unidad en Texas, y aceptar la vacante liberada por Chris Rumph. Mientras trabajó con Saban en Alabama, Davis dirigiría a jugadores tan carismáticos y destacados como Terrence Cody, Marcel Dareus o Josh Chapman. De nada servirá el trabajo anterior si no se construyen con firmeza los pilares sobre la línea de scrimmage.

Por lo tanto, primer punto cerrado. Saban dibujaría un tick de conformidad en su particular lista, mientras que solamente esperaría a que el segundo apartado se consumara.

Da’Shawn Hand, un proyecto codiciado en todo el país.

La anterior temporada ya se vislumbraron indicios del ligero cambio de filosofía reclutando (con proyectos del corte del LB Tim Williams o el DE Jonathan Allen), pero lo que nadie esperaba era que Nick Saban y Alabama pudieran incluso mejorar sus resultados (cuatro años consecutivos como mejor clase del país según 247Sports y tres años por ESPN)

Mike Farrell, director de la prestigiosa agencia Rivals, calificaría la clase del 2014 como la mejor que jamás hayan visto sus ojos, mientras que por primera vez desde la proliferación de Internet, las cuatro grandes consultoras (Rivals, Scout, ESPN y 247Sports) coincidirían de forman consensuada, premiándonos con la distinción de la mejor clase reclutadora del país.

Pero más importante que la cantidad histórica de reclutas de 5 y 4 estrellas que conseguimos reunir, fue el hecho de incorporar multitud de talento según las características y necesidades que el programa comienza a demandar en su objetivo por retornar a lo más alto del negocio.



Alabama nuevamente fue capaz de entrar en el corazón del estado de Louisiana y robar a los propios Bayou Bengals al mejor tackle de todo el país. Según nuestro criterio, Cameron Robinson con un 97,9% de puntos, es el mejor proyecto de toda nuestra clase y tras el salto prematuro de Cyrus Kouandjio a la NFL, su matriculación en Alabama se antojaba primordial. Pero la presión hubiera sido enorme para Robinson sí no firmamos desde California a Dominick Jackson, el mejor proyecto de tackle del Juco (93% de valoración). La ayuda en esta unidad la comprenden los centers Joshua Casher y JC Hassenauer como proyectos Top 3 absolutos de toda la nación, mientras que el tackle Ross Pierschbacher con 88,5% o el guard Montel McBride con 81% de puntos,  comprenden una clase espectacular para Mario Cristobal y que le permitirá regenerar en su segunda temporada en The Capstone, una línea de ataque originalmente bajo construcción y que tiene mucho trabajo por delante si pretenden emular al grupo del 2012. Sin duda, la línea de ataque fue un punto de énfasis de Nick Saban en esta promoción (según ESPN el grupo sumó 84,2% de valoración, a diferencia de los 81,7% del grupo de Cyrus-K en el 2011, nuestro mayor promedio hasta este instante).

Uno de los apartados que mayores críticas y problemas han ocasionado durante toda la temporada ha sido el grupo de defensive-backs. Desde tener que reconvertir en pretemporada a un antiguo receptor como Cyrus Jones hasta  encontrar lagunas en jugadores más experimentados como John Fulton,  Alabama se ha encontrado con problemas importantes de talento y profundidad en una demarcación crítica para el equipo. Para paliar este déficit, hemos conseguido reforzarnos con probablemente dos de los tres mejores cornerbacks de toda su promoción en América.

Marlon Humphrey rememora el legado de su padre.

La estrella del instituto de Ozen, Tony Brown con 97,2% de valoración, decidió abandonar el estado de Texas y comprometerse con nosotros con motivo del encuentro All-American de Under Armour de Enero. Posteriormente se uniría otra mega estrella de instituto como Marlon Humphrey (hijo del legendario runningback de UA en los años 80) para formar una de las duplas más físicas, atléticas y especialmente veloces de todo el país. Ambos incluso compartirán equipo de pista en la universidad y están llamados a ser pilares imprescindibles de una institución que particularmente venera esta demarcación. Con 91,7% de puntos, Laurence “Hootie” Jones es otro proyecto del estado de Louisiana arrebatado de las garras de LSU y que puede proveer en un futuro un rol muy similar al que ha desempeñado Jarrick Williams esta temporada como Safety, Star o Money. Con una valoración de 91%, otro consumado atleta como Ronnie Clark podría ser un efectivo más en la demarcación o incluso en el grupo de linebackers, a pesar de haber jugado como QB en su temporada senior.

Y es en esta demarcación, en la de linebacker, donde Alabama dispararía el valor de su clase y particularmente en el día de la firma de Febrero.

Evans, un shock en Alabama.

Desde que Saban pusiera un pie en T-town, en pocas oportunidades un recluta que recibió nuestro interés, mostró características tan adversas en su entorno para intentar persuadirle. Rashaan Evans jugó en el instituto de Auburn (su gran amigo Reuben Foster sólo lo hizo como senior), mientras que creció en el área de The Plains e incluso su padre firmó con los Tigers cuando abandonó el instituto. Estamos ante subjetivamente el mejor linebacker de toda su promoción en América (95,6% de valoración) y después del ilusionante turnaround de Auburn esta temporada, pocas voces autorizadas se aventuraban a colocar a Evans lejos de su casa, sin embargo, frente a la sorpresa de los fans locales, decidió seleccionarnos en la tradicional ceremonia del último día. Evans representa particularmente la regeneración que busca Saban en el back-seven con jugadores atléticos y rápidos para defender la Spread con la que Auburn precisamente nos machacó en Noviembre.

Otro puntal en este cambio de filosofía es la mega estrella procedente del estado de Virginia, Da’Shawn Hand. Con una valoración de 97,7% como el segundo mejor proyecto de nuestra presente clase, Hand rechazaría ofertas de Florida o Michigan y se acabaría comprometiendo con nosotros, algo que una década atrás hubiera sido sencillamente utópico. Hand llega con el objetivo de disparar el valor de la demarcación de Jack LB. Podría competir aquí con el propio Rashaan Evans o incluso proyectarse como defensive-end.

Christian Miller con 91,7% puntos, es otro efectivo atlético pero cuya proyección se dirige sobre el lado fuerte, mientras que Keith Holcombe con 77% decidiría abandonar su compromiso con MSU para añadir profundidad a la unidad. Otro proyecto en el interior para sumar valiosa competición será Shaun Dion Hamilton (84,5%), quien estará disponible está primavera para paliar la habitual falta de profundidad en el interior. Su apellido provocará el anhelo de los fanáticos más fervientes, pero Jamey Mosley, hermano del propio CJ, decidiría rechazar ofertas de beca de Tulane, Middle Tennessee o Arkansas State, para aceptar la posibilidad de ampliar el legado de los Mosley en Tuscaloosa como walk-on.

En la línea defensiva, será interesante observar la consiguiente adaptación del defensive-end DJ Pettway en su segunda oportunidad  en The Capstone. Pettway estuvo envuelto en un incidente en la universidad junto con Eddie Williams, donde dos estudiantes fueron agredidos y atracados, sin embargo, después de ser expulsado del programa y haber reconducido su carrera en el community college de East Mississippi, Nick Saban decidió entregarle otra nueva oportunidad en T-town. Graduado en Diciembre, Pettway se proyecta como un jugador de impacto inmediato en el grupo, después de haber sido nombrado All-American por la NJCAA.

Pettway en una acción de equipos especiales ante los Irish.

Una de las grandes adquisiciones del coordinador Billy Napier, después de haber sido nombrado una de las figuras reclutadoras más destacadas de la temporada, fue asegurar el compromiso del mejor proyecto del estado de Arkansas por segundo año consecutivo (el año anterior fue el RB Altee Tenpenny). Pocos consideraban que el DT Josh Frazier con una valoración de 89,4%, rechazara a los locales Razorbacks, pero una visita extraoficial en Noviembre, cambiarían las tornas a nuestro favor. Frazier tiene la capacidad y el tamaño suficiente para llenar el vacío en el nose-tackle o incluso la explosividad para jugar como puro defensive-end en nuestro esquema defensivo 3-4. Otro efectivo para proveer profundidad en el interior como tackle será OJ Smith (78% de puntos) después de una espectacular campaña como Junior que le valió nuestro interés. Johnny Dwight es uno de los principales proyectos del prolífero estado de Georgia y su aportación como defensive-end y tackle en situaciones de pase, se antoja como significativa gracias a su habilidad para defender la carrera. Con 81,3% de valoración, Jarran Reed es otro proyecto de d-lineman que llega para proveer ayuda inmediata junto con su compañero del Juco DJ Pettway, después de ser incapaz de cumplir los requerimientos académicos de la Universidad de Florida y tener que retornar a East Mississippi donde disfrutó de una exitosa temporada.

La nota conmovedora del NSD la protagonizaron Nick Saban y el tackle Elisa Shaw, después de que Alabama mantuviera su oferta de beca, una vez que se conoció la gravedad de su lesión de cuello que le imposibilitaría la práctica de este deporte. Shaw fue honorado con una beca médica y podrá cursar sus estudios sin costos en la Universidad de Alabama.

Mientras que las trincheras y los efectivos en defensa, reflejan aspectos destacados de la presente clase, también hubo espacio en ella para los skill-players ofensivos.

El estelar jugador de Northport Bo Scarbrough continuará con ese distintivo de runningback U que los Crimson Tide nos hemos ganado en este último lustro con fenómenos como Mark Ingram, Trent Richardson o Eddie Lacy, sin embargo, Scarbrough se sale ligeramente de esa línea como puro “ball-carrier”. Su estrellato se destapó como freshman en el instituto de Northridge en Tuscaloosa, mientras que como sophomore se lesionaría la rodilla para acabar su etapa pre-universitaria como senior en la academia IMG de Bradenton (Florida), donde corrió para 1.211 yardas y 16 touchdowns. Construido como un linebacker pero dotado de excelentes manos y tremenda velocidad, Scarbrough podría aportar en multitud de roles (incluso como puro receptor) y convertirse en un auténtico juguete para el gozo particular de Lane Kiffin.

Un aspecto donde el antiguo coordinador de ataque Doug Nussmeir y por consiguiente el propio programa fracasó, fue en preparar al heredero de AJ McCarron.

A pesar de la sólida actitud y predisposición del backup “oficial” Blake Sims, todos sabemos que este no es su ataque, mientras que otros efectivos más naturales como Alec Morris o  Cooper Bateman, sencillamente han sido incapaces de demostrar que el legado como quarterback en The Capstone pudiera estar asegurado. Por lo tanto, fue importante que aseguráramos el compromiso de uno de los quarterbacks más destacados de esta clase en David Cornwell. Otra de las grandes victorias de Billy Napier después de conseguir persuadir a este proyecto de QB del estado de Oklahoma, Cornwell con una valoración de 88,3%, es un jugador que presenta una interesante combinación de tamaño, poderoso brazo y gran atletismo. A pesar de romperse la rodilla en la quinta semana de la temporada, su recuperación está muy avanzada y se le espera para la primavera después de matricularse en la universidad en Enero. Sin embargo, todo apunta a que la respuesta a corto plazo del equipo será Jacob Coker, quien firmaría su compromiso con la presente clase pero cuyo origen se encuentra en un transfer desde Florida State. Coker se graduará en Mayo y cumplirá los requisitos académicos estipulados por la NCAA para poder matricularse en Agosto sin tener que sacrificar toda una temporada en blanco. Este producto de Mobile procedente de curiosamente el mismo instituto que McCarron, la escuela episcopal de St. Paul’s, compitió la anterior primavera y el verano con el Heisman Trophy actual James Winston por un puesto de titular en los Seminoles y dispondrá con nosotros de dos años de elegibilidad como Redshirt Junior.

Coker en un lanzamiento con Florida State.

Coker se lesionaría el cartílago de su rodilla el 9 de Noviembre ante Wake Forest después de lanzar para 250 yardas y 1 INT durante la temporada, pero también jugó hasta 4 partidos como backup de EJ Manuel, por lo que con Blake Sims, es el único jugador del grupo que presenta experiencia efectiva en la máxima división. Las referencias desde Tallahassee son cautivadoras y hay quien asegura que sólo un fenómeno como Winston le detuvo de ser titular con los Noles.

En el cuerpo de receptores, Billy Napier también reclutó con éxito a uno de los más destacados del sur en Cameron Sims. Con 87,3% de puntos, Sims es otro proyecto despojado de las garras de LSU desde el mismísimo estado de Louisiana y su combinación de tamaño, sólidas manos y capacidad para atrapar lanzamientos ante tráfico, le proveen de gran valor dentro de nuestro sistema ofensivo. Derek Kief (79,9%) presenta credenciales para ser una referencia área de altura en la redzone, además de un devastador bloqueador. Natural de Cincinnati, Kief rechazaría ofertas de Ohio State, West Virginia o Wisconsin.

Una de las grandes sorpresas en los días previos al NSD, fue el compromiso del TE procedente del Juco, Ty Flournoy-Smith, quien originalmente firmó con Georgia desde el instituto pero que acabó siendo transferido a Georgia Military la pasada temporada. En solamente seis partidos fue capaz de conseguir 5 TD y seguramente nuestro interés (recibió la oferta a apenas varios días para cerrar la clase) venga derivado del propio interés expreso de Kiffin por mostrar apariencias con múltiples grupos de tight-ends.

La clase la cierran los especialistas JK Scott y Tuck Borie. Scott con 71,6% de puntos de valoración, dispone de expectativas por parte nuestro staff técnico para llenar el vacío de Cody Mandell como Punter y de ahí que recibiera una oferta nuestra de beca, mientras que Borie como walk-on, proveerá de competición dentro de este grupo.

Con los medios eufóricos, el propio Saban aseguró en la habitual rueda de prensa del NSD que no conoce ningún coach que jamás se mostrara expectante y pletórico con la clase que acababa de reunir ese mismo miércoles. Según su criterio, y no le falta razón, se necesitan por lo menos 3 años para evaluar el éxito de una clase reclutada. Por ejemplo, ahora resulta sencillo considerar como un éxito rotundo la clase del 2008, su favorita personalmente (y la de quien subscribe). Entonces aquellos chicos se comprometieron cuando Alabama no era un destino tan “sexy” ni su éxito estaba tan comprobado. De aquella generación surgieron leyendas como Julio Jones, Mark Ingram, Barrett Jones, Marcel Dareus, Courtney Upshaw, Mark Barron o Don’ta Hightower (4 primeras rondas del Draft y un total de 3 campeonatos nacionales).

En estos instantes, nadie (ni sus innumerables estrellas de la Web) pueden asegurar cuantos serán capaces siquiera de experimentar un éxito como los anteriores disfrutaron. Algo que sí está claro es que Saban debía actuar en un momento potencialmente crítico, donde su reputación y el propio carácter dominador del programa, podía incluso encontrarse en peligro de desvanecerse o mostrarse caduco.

Los dos principales ticks de su listado de tareas, fueron conformes. Ahora sólo falta desarrollar todo ese talento y corregir los problemas esquemáticos que dinamitaron la temporada. Pero Alabama se está regenerando y lo más importante, este programa no se complace con el resplandor de su pasado. Ese aspecto forma parte de otra época  ya superada.

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