Un sábado en Dixie: #13 LSU 17 @ #1 Alabama 38

Muchos esperaréis con ganas el relato de mi experiencia en un sábado de otoño cualquiera en Dixie. Otros seguramente ni conocierais mis intenciones o incluso muchos decidáis pasar por alto tal semejante ladrillo, pero antes de que decidías hacerlo (especialmente para aquellos que el fútbol universitario os venga al pairo), puedo aseguraros que nunca antes experimenté nada parecido.

Poder encontrarte sumergido en lo que hoy por hoy es la meca de este deporte, siempre supone una experiencia única, pero en el epicentro de un estado especialmente devoto por el fútbol colegial y literalmente infiltrado entre la excepcional compañía de los seguidores locales, lo convierten en una experiencia inigualable y que difícilmente uno podrá olvidar.

Y muchos serán los que todavía me discutan que ningún espectáculo deportivo se asemeja al clásico de este país (Madrid vs. Barcelona), una final de un mundial de fútbol o, ya que nos encontramos en territorio de cascos y corazas, una Superbowl. Pero desde que te despiertas a las 7:30 de la mañana hasta que te acuestas a las 2:30 de la madrugada, nunca un día (Gameday) puede ofrecer tantas sensaciones de locura, pasión y diversión bajo un mismo contexto. Es un LSU contra Alabama, Nick Saban contra sus demonios del Bayou y su particular travesía hacia la triple corona consecutiva, algo que nadie antes consiguió en este negocio. Los ingredientes definieron inmejorablemente lo que supone una rivalidad en este mundo del fútbol universitario.

Si he demorado la publicación desde el 9 de Noviembre, es por el Jetlag que arrastro desde el sábado que aterricé en Bilbao (algo que inicialmente infravaloré) y porque mi viaje al sur de Estados Unidos no sólo contemplaba la fecha en concreto. Llegué una semana más tarde tras pasar el “terremoto” de este showdown entre dos de los gallos del corral de la conferencia SEC.

Por lo que podría destinar aquí multitud de párrafos, de los cuales más interesantes (puedo asegurarlo) sobre cada una de mis vivencias en las ciudades y áreas que pude visitar; Desde el elegante Midtown de Atlanta, las soleadas, níveas e infinitas playas de la Emerald Coast del Florida Panhandle, la Creole cuisine y cultura Cajun de New Orleans y Louisiana o la rica herencia musical de Memphis o Nashville, sin embargo, estoy seguro que la gran mayoría por aquí deseará que me centré en la experiencia del partido y obviar cada uno de los detalles de los 15 días que me regalé como vacaciones de este año.

Y sinceramente, yo que lo agradezco.

Prólogo; En antecedentes

PD: El siguiente fragmento lo escribí desde el avión de Frankfurt a Atlanta (1 de Noviembre).

No han pasado demasiados años (exactamente ocho) desde aquel día que LSU destrozó nuestras ilusiones en una temporada donde Alabama sencillamente había renacido de las cenizas. Era aquella fantástica generación de los Brodie Croyle, Kenneth Darby o DeMeco Ryans. Mike Shula había devuelto la ilusión a un programa que sencillamente tocó fondo desde que explotara el caso de Albert Means y el propio Phillip Fulmer enturbiara vilmente la situación.

Famosa portada de SI anunciando el retorno de Bama

Entonces, Sports Illustrated incluso se aventuró a anunciar que los Crimson Tide estaban de vuelta. Tyrone Prothro fue un autentico ciclón hasta que brutalmente se lesionaría frente a Florida, Kenneth Darby era un runningback extraordinariamente combativo y la defensa de Joe Kines, sin ser especialmente atlética o disponer de un talento especial, era temida por su pasión, orgullo y fortaleza. Luego resultaron particularmente de este grupo, jugadores muy prolíferos en el siguiente nivel como el propio DeMeco Ryans, Roman Harper, Mike Anderson o incluso Charlie Peprah.

Sencillamente Alabama volvía a situarse en contención por el cetro nacional (alcanzaríamos el numero 5 del AP Poll), algo que los mas viejos del lugar ni recordaban, y eso que entonces, este ya era un programa cuya naturaleza le “exigía” competir por campeonatos, donde la imagen de Bear Bryant y su victorioso esplendor inundaba e inunda cada rincón del estado.

Pero si señores, llegó LSU, exactamente JaMarcus Russell y Dwayne Bowe, con aquella fatídica conexión en la prórroga, como quien asesta una muerte con una daga, para fulminarnos. Todo ello después de que nuestra defensa hiciera una autentica hombrada para defender cada una de las acometidas de los Bayou Bengals dentro de nuestro propio territorio (tengo grabada en la retina la actuación de los Ryans y cia), mientras Brodie Croyle se consumía ante cada infierno al que le sometían los pupilos de Les Miles.

Laron Landry castigando a Croyle.

Pero las cosas cambiaron radicalmente desde entonces.

Nick Saban aterrizó en Tuscaloosa como una autentica estrella del rock y re-escribió literalmente la cultura moderna del programa, convirtiendo The Capstone literalmente en la meca del negocio. En cosa de un abrir y cerrar de ojos, Alabama se había hecho, no solo con el control de la región sur en materia de reclutamiento, sino con la influencia absoluta del país. Algo que ni incluso Bear Bryant pudo alcanzar, aunque bien es cierto que en su época, el mundo del college football estaba orientado mayormente a los regionalismos y en una institución tan hermética (popularmente hablando) como la Universidad de Alabama, era prácticamente difícil que destacara dentro de un ámbito tan global.

Dwayne Bowe celebra el TD ganador.

Pero las cosas han cambiado tanto desde entonces que incluso estas mismas líneas las escribo desde el mismo avión de Lufthansa que me dirige a Atlanta con el objetivo de asistir el 9 de Noviembre al encuentro ante LSU. Aquel mismo equipo que me frustró tanto y que igualmente me fascinó desde la otra cara del mundo, será el mismo que personalmente encuentre en nuestro histórico camino por mantenernos invictos y conseguir el deseado “triplete”. Un hito que nunca antes nadie consiguió y que definitivamente encumbraría a este programa y al propio Nick Saban entre el firmamento de este deporte como la dinastía absoluta. En un mundo donde cada vez la competitividad es más feroz, la oferta es más amplia y donde los programas presentan recursos cada vez mas equiparados, la proeza así lo atestiguaría.

Pero aquella noche de Noviembre del 2005 donde LSU destruyó nuestra ilusión, siempre la tendré muy presente. Todavía recuerdo la tarde que me cité con un gran amigo en su casa con el objetivo de ver un partido que se antojaba definitivo en el devenir de nuestra temporada (como así resultó) y donde seguramente comenzó mi relación de admiración/desencanto con los Bayou Bengals. Un rival al que temo desde aquel día, pero con el que deseo enfrentarme cada temporada, como un seguidor local en Alabama espera con ímpetu el duelo ante Tennessee o Auburn desde que comienza la misma. Para mí, es la rivalidad contemporánea del momento y competitivamente y/o pasionalmente ninguna se le acerca.

Alabama se iría al descanso con un 10-0 favorable.

Parece el clásico y oportuno cuento del abuelo cebolleta, pero por entonces la única posibilidad que existía de acceder el partido era en Internet a través de streaming pirata y de los de baratija. Además, mi compañero tuvo un problema técnico en su ordenador en las horas previas al encuentro, pero como fans acérrimos y conscientes de lo que había en juego, esto para nada acabaría arruinando aquella velada. Desconecte mi ordenador personal de casa, le cargué al coche y en un santiamén le configuramos a apenas minutos del kickoff.

Si para todos los que seguimos este deporte habitualmente, siempre es un sueño cruzar el charco por primera vez, imaginaros lo que significa para quien subscribe tener la oportunidad de asistir en persona al Bryant-Denny Stadium y ante LSU. Sencillamente es lo máximo y una cuenta pendiente fraguada durante estos últimos años.

Con la llegada de Nick Saban a T-town, la rivalidad se disparó.

Tal vez LSU no presente el carácter dominador que siempre le caracteriza, especialmente en defensa. Es lógico, los Bayou Bengals han perdido hasta 7 titulares sobre ese lado del balón (6 fueron elegidos en las tres primeras rondas, que es un récord para cualquier universidad en la era moderna de la NFL), pero John Chavis continua guiando el barco y este señor es una de las grandes mentes defensivas del panorama actual.

Pero la diferencia este año en los Tigers, sin duda, se encuentra en ataque. La llegada de otra mente privilegiada y reputada como Cam Cameron desde la NFL, ha cambiado significantemente al quarterback Zach Mettenberger, quien ha evolucionado en un autentico playmaker, gracias a un brazo poderoso y un vertical progreso en el comando del ataque. El problema de Mettenberger y por tanto de este ataque, es su tendencia natural a forzar lanzamientos sobre ventanas ajustadas y por consiguiente, no aprovechar todas aquellas oportunidades para anotar que se le presente. La actuación ante los Rebels (entonces) de hace dos semanas, fue especialmente muy reveladora del principal problema que concierne a este quarterback senior y a este ataque, y donde Alabama deberá buscar ganar el partido. El problema es que este equipo tiene talento a raudales sobre este lado del balón, con receptores físicos, rápidos y de talento como Jarvis Landry u Odell Beckham, que tienen la capacidad suficiente para ponernos en un serio aprieto. Jeremy Hill o su fullback, JC Copeland, son también jugadores extraordinarios; muy agresivos y físicos con capacidad para pelear por cada pulgada del campo e infringir problemas sobre nuestros tacklers. No hay que olvidar a jugadores con roles mas situacionales como Kenny Hilliard o Terrence Magee.

John Parker Wilson en el fumble decisivo del 2007.

Además, LSU también dispone de una semana extra (como nosotros) para preparar el encuentro a conciencia y estropear la temporada (especialmente) de Nick Saban, algo que prácticamente conseguiría disparar las satisfacción en Baton Rouge de probablemente, no conseguir el crystal-ball. Sin embargo, los Tigers, actualmente con dos derrotas, necesitarían ganar a Alabama y los Aggies, además de que Auburn, por ejemplo, nos enchufara otra derrota en la Iron Bowl, para poder hacerse un hueco en la final de Atlanta y tener la posibilidad de pelear por la conferencia. En este instante, podría parecer una absoluta utopía, pero lo que esta claro es que LSU viajará a Tuscaloosa con el objetivo de quemar todas las naves, con el peligro que tradicionalmente eso conlleva. Deberemos estar alerta.

Pero en esta oportunidad, la historia ya no será como entonces.

Alabama no es aquel vulgar aspirante que pretendía recuperar su hueco de influencia en la SEC, ahora sencillamente es el tirano. LSU es quien ahora nos observa con ese respeto y cautela con la que entonces nosotros lo hacíamos desde el otro lado de la pantalla.

Tengo que dejar de seguir escribiendo porque apenas me separan unos minutos para aterrizar en Atlanta. Tiene narices ¿Quien me diría a mi esto entonces?

Preámbulo; Llegada a Tuscaloosa

Después de abandonar la espectacular ciudad de New Orleans (donde disfruté de tres noches) y apurar la visita durante el mediodía a la plantación de Houmas House (en las afueras de Baton Rouge), el viernes a eso de las 2:30 de la tarde decidimos poner rumbo a Alabama, cruzando en diagonal el estado de Mississippi y dejando atrás la concurrida ciudad de Meridian.

Habíamos quedado en el University Mall de Tuscaloosa con nuestros padrinos en el estado de Alabama. Debo decir que sin la desinteresada ayuda y apoyo de estos grandísimos amigos, nada de esto jamás hubiera sido posible, desde conseguir las propias entradas (agotadas desde Mayo), hasta encontrar un lugar muy original donde poder descansar y asearnos, teniendo en cuenta que ese fin de semana se anunciaba un récord histórico de asistencia en la ciudad de Tuscaloosa.

Después de aterrizar en T-town con una hora de retraso, aún en plena noche, ya se podía apreciar cierta saturación de la ciudad con el boulevard de McFarland a tope de tráfico. Cenamos en Applebee’s con una fantástica ensalada y debido a las altas horas de la tarde-noche (para ese lado del mundo), nos encontramos con la mítica y controvertida T-town Menswear completamente cerrada. Ya habría tiempo de visitarla más adelante. Esta tienda es un absoluto museo de recuerdos de Alabama, pero a precios muy prohibitivos, de ahí que únicamente se pueda plantear como un punto de peregrinaje. Apenas observé a alguien comprando.

Desde el parking del centro comercial, cogimos los coches, paramos en un supermercado a mitad de camino para recopilar provisiones (básicamente, madera y cervezas) y nos dirigimos al campamento Deerlick Creek, junto al lago de la localidad de Holt, a apenas media hora del centro de Tuscaloosa, instalado en un auténtico paradero y alejado de la multitud en The Capstone.

Nuestra acampada en Deerlick Creek  en Holt, Alabama

Cuando llegamos, varios fans de LSU tenían montada una fiesta de órdago (eso sí, respetarían perfectamente el curfew del campamento) y a la mañana siguiente, muchos de ellos se cruzarían en nuestro camino en los aseos y duchas de la acampada. Teniendo en cuenta la ferviente rivalidad entre ambos, en cualquier lugar sobre este lado del charco, la situación probablemente resultaría en muy incómoda e incluso violenta, sin embargo, en Estados Unidos, simplemente se tolera. Y luego pretendemos mostrarnos como una sociedad sofisticada y tolerante.

Esa noche, únicamente hubo tiempo para instalarnos, intercambiarnos obsequios (como si de navidad se tratara) y montar una acogedora hoguera bajo la noche de Alabama.

Origen; El Gameday

Nos despertamos a eso de las 7:20 de la mañana después de pasar algo de fresco durante la noche, a pesar de los calefactores, nórdicos y mantas carmesí que nos protegían, sin embargo, el día amanecía con una temperatura bastante agradable y con el cielo inicialmente despejado, en lo que se intuía como un sábado perfecto para Gameday.

Después de la habitual ducha de cada mañana y de engalanarnos con los colores Crimson & White, nos dirigimos en coche al parking de las instalaciones de soccer de la universidad, donde mis amigos habían conseguido un pase a un precio bastante económico para poder aparcar con seguridad y comodidad (había un negocio tremendo de aparcamientos privados en cualquier esquina del campus, donde la gente incluso cedía sus terrenos a precios ciertamente altos, por lo que comprendí que conseguir aparcar dentro o muy cerca del campus no sería una tarea fácil).

En el autobus con dirección a The Quad.

Desde este parking andando hasta The Quad puede haber del orden de 20 minutos, sin embargo, la Universidad de Alabama cuenta con Shuttles gratuitos que continuamente transportan a gente alrededor del campus. Mis amigos de Alabama me comentaron que no es una tónica especialmente habitual encontrar este tipo de transportes en otros campus y que los que ofrece la propia Universidad de Alabama pueden considerarse de primerísima clase.

Nos bajamos frente al edificio Carmichael Hall, muy cerca del mítico The Mound, y desde allí andamos apenas unos metros hasta el célebre Walk Of Champions, donde el Gameday de ESPN se encontraba instalado con toda su habitual parafernalia. Me enteré que lo celebraban comprobando Facebook en un Taco Mac de la ciudad de Atlanta y desde el primer momento pensé que era el único ingrediente que faltaba para completar totalmente la experiencia.

En ese instante de la mañana (sobre las 10), la gente acababa de instalar las tiendas en The Quad, sin embargo, el Walk Of Champions con las cámaras de ESPN presentes, se encontraba a rebosar, hasta el punto que era ciertamente complicado conseguir una imagen clara del escenario donde los Kirk Herbstreit, Chris Fowler, Lee Corso o Desmond Howard, analizaban la presente semana. Pude distinguir a lo lejos a nuestro antiguo LB Donta Hightower posando con varios aficionados, sin embargo, cuando llegábamos, Donta parecía abandonar apresuradamente el evento. Una pena porque me hubiera gustado saludarle.

Pronto por la mañana y el tailgate ya cogia forma.

Estuvimos un rato disfrutando del ambiente (la pancarta más graciosa que divisamos fue una que decía “Shut The Duck Up”) y observando los análisis, mientras la gente enloquecía con una Skycam a apenas unos metros de donde nos encontrábamos. Hay quien me animó a acercarme y hacer el canelo con el objetivo de que alguien me distinguiera al otro lado del charco, pero realmente tampoco consideré que muchos estuvieran pegados a la pantalla desde tan pronto. Poco después recordé la gran diferencia horaria desde el otro lado del charco. Allí el Gameday, lógicamente es muy pronto por la mañana, seguramente con ese horario aquí me le perdería cada semana. Grandes beneficios de disfrutar de este deporte sobre este lado del charco.

En uno de los laterales del Gameday.

Avanzamos junto a las célebres estatuas que representan a cada uno de los legendarios entrenadores que han ganado el campeonato nacional para Alabama (tampoco anhelaba la oportunidad de pasear algún día junto a ellas), mientras nos dirigíamos a comer a Mugshots, cerca del Bama Theatre.

Pudimos observar a varias personas vendiendo entradas en cada intersección del campus y la práctica aparentemente no es tan perseguida ni clandestina como puede ser sobre este lado del charco. La curiosidad nos hizo preguntar a nuestros amigos cuanto podría valer un billete en la reventa y ni cortos ni perezosos, decidieron interesarse por uno de los vendedores que se destacaba a nuestro paso. Éste les pidió cerca de 500 dólares por una entrada en la parte superior del estadio, mientras que mis amigos rechazaron el ofrecimiento. Luego tuvieron que sufrir la insistencia del reventa que creyó haber encontrado potenciales clientes.

Avanzamos por The Strip y nos detuvimos en la tienda que habían montado los de “Tide for Troops” en un Irish Pub, donde conocí a uno de sus responsables y quien nos animó a esperar unos minutos para conocer a la madre de AJ McCarron. Le compramos un par de camisetas, al momento que la señorita Dee Kent Booner hacía presencia.

Con la madre de AJ McCarron, un mujer natural y fantástica.

Fue toda una experiencia saludar a Mrs Dee. Primero lo hice con Eryk Anders (alguno le recordará por su salvaje y decisivo sack sobre Garrett Gilbert en Pasadena), mientras le comentaba que había disfrutado mucho con su juego desde el otro lado del charco, realmente se quedó impresionado. Cuando fui a saludar a Dee, instintivamente me presenté con un beso sobre su mejilla (como sabéis, muy habitual por estos lares) y ella un tanto sorprendida, decidió darme un abrazo muy cariñoso, mientras le comentaba que su hijo era el más grande y que si más tarde le veía en el hotel, que le dijera que un seguidor suyo había viajado desde España para presenciar el partido. Estuvimos charlando con ella y se mostró muy receptiva y simpática, hasta el punto que recientemente me escribió por Facebook comentándome que había sido fantástico conocerme y agradeciéndome mi apoyo sobre los Crimson Tide. Mola mucho la madre de AJ.

En Mugshots, además de disfrutar de una hamburguesa gigantesca y deliciosa, conocí también a la particular Tammy Hetchox, seguidora acérrima de Auburn y popularmente conocida en Alabama como una de las voces más carismáticas en el Show de Paul Finebaum (su voz también formó parte del reciente documental de ESPN sobre la Iron Bowl) y puedo asegurar que es tan alocada como sugieren sus intervenciones en el programa. Menos mal que su reciente prometido pone algo de cordura en su vida, porque esta mujer es un auténtico terremoto, puedo asegurarlo. Con ella vimos mientras comíamos, el partido de Auburn ante Tennessee en Neyland, que inicialmente parecía apuntar como un “Trap-game” para los de The Plains, pero que finalmente solventaron con absoluta comodidad para disfrute de Tammy, quien alardearía de sus colores frente a todo un bar Crimson & White. No la faltó tiempo para recibir el reconocimiento y saludo de la multitud de fans que encontraba a su paso.

El área de The Strip y The Quad ya estaban a rebosar.

Desde allí nos dirigimos andando a The Quad para saludar a diferente gente y donde conocimos a cada cual más amable y simpático, mostrándonos siempre su interés y ofreciéndonos comida, bebida o lo que se terciara dentro de su particular tailgate.

Una de las cosas que más sorprenden para aquel que no esté familiarizado con la cultura del deporte en USA, es que no había policía ni tampoco agentes de la seguridad, más allá de diferentes empleados y/o voluntarios para dirigir el tráfico y gestionar los eventos alrededor del campus. Los fans de LSU podían mezclarse entre la muchedumbre, montar sus tailgates o incluso relacionarse con los seguidores locales, sin que esto suponga un problema. Lógicamente, no se pueden obviar los vaciles y el cachondeo de los seguidores de Alabama con todo el tema de los Corndogs y demás lindeces, pero son cosas naturales y que se circunscriben a la creciente rivalidad entre ambos. Sinceramente, cuanto deberíamos aprender de este país y no faltará el clásico iluminado que crea que el sur de USA es una región de paletos. En fin.

Mis amigos me comentaron que necesitaban acercarse hasta el área sur del estadio, donde se habían citado con una persona para comprar tickets para el encuentro de Starkville ante Mississippi State de la siguiente semana. Mientras tanto, nosotros flipábamos por el ambiente festivo (con sabor a romería) y por la infinidad de tailgates a nuestro paso y que se distinguían por todo el campus, mientras que la cantidad de gente comenzaba a agolparse según el Kickoff se aproximaba. Vi varios tenderetes vendiendo por una pasta gansa las camisetas firmadas de AJ McCarron o TJ Yeldon, aunque entiendo que fueran particulares o gente que había conseguido su firma y buscaba hacer negocio, porque no sé hasta qué punto sería una actividad legitima.

Con Katherine Webb en uno de los tailgating del campus.

Cuando llegamos a este tailgate puntual en el parking de la región sur del estadio, inmediatamente distinguí desde lejos a Preston Dial (antiguo TE/H-back de la universidad) tomándose una cerveza, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando vi a Katherine Webb (novia de AJ y presentada a la sociedad por Brent Musburger) a apenas unos metros, sentada y charlando con un grupo de amigos. No necesitamos ni un segundo para que mis amigos me confirmaran que efectivamente era ella y todavía menos tiempo para preguntarla si la importaba hacerse una foto con nosotros. Katherine se mostró muy receptiva y amable mientras la aseguraba que venía desde España y que era muy fan de Alabama, pero realmente me quedé sin palabras cuando se levantó de su silla y se dispuso a hacerse una foto conmigo. Con tacones creo que esa mujer se disparaba cerca del 1,90 de estatura y personalmente nunca nadie me impresionó tanto antes. Puedo afirmar que es tan espectacular como se asegura y la situación general después de conocerla fue de un estado absoluto de shock. Nos invitaron a una cerveza en el tailgate y consideramos que hasta el Kickoff, ya habíamos hecho la tarde. Sencillamente, el encuentro con Katherine fue un tema de conversación recurrente hasta entonces.

En The Quad compramos algo de ropa y diferentes suvenires en un outlet con sabor a retro pero con material de primerísima calidad, mientras que nos “perdimos” paseando junto a la biblioteca de la universidad, lugar donde más tarde se llevaría a cabo el tradicional Elephant Stomp como si de un clásico Pep-Rally se tratara.

Caía la noche y The Quad ya estaba a reventar.

Mis amigos me explicaron con detalle la historia sobre The Mound (área original del antiguo campus y donde antiguamente se llevaban a cabo las graduaciones), el histórico incendio y algunas de las connotaciones del área con la antigua Guerra Civil americana, hasta que llegamos de nuevo al Walk Of Champions con el objetivo de disfrutar de otras de las tradiciones contemporáneas, que es la llegada y entrada de los jugadores al Bryant-Denny Stadium.

Mis amigos me aseguraron que nunca antes recordaban la entrada al BDS tan abarrotada de gente y la verdad que era una auténtica marea (curiosa coincidencia) y sencillamente fue imposible tener una imagen clara sobre lo que ocurría varios metros por delante si inicialmente no estás familiarizado con la propia tradición. Había una multitud muy importante sobre uno de los laterales del Walk Of Champions, cerca de la fraternidad más antigua del campus, que sencillamente imponía. A los pocos minutos se oyó de fondo la sirena de la policía que escoltaba a los autobuses (creo que fue la única oportunidad que escuché su presencia), mientras estos se detenían frente a nosotros a varios metros. La gente que previamente habilitaba la carretera para dejar paso a la caravana, se abalanzaría en dirección a los autobuses y multitud de flashes y teléfonos móviles se alzarían al cielo. Una auténtica locura que apenas me permitió distinguir a Nick Saban y algún jugador en el horizonte.

El tradicional Walk of Champions fue una absoluta locura.

Sinceramente, lo único que me atreví a señalar a mis acompañantes es que con esa brutalidad de recibimiento y singular atmósfera, si yo mismo fuera quien bajara de los autobuses, sencillamente desearía dejarme todo mi aliento, después de sentir y comprender la tremenda responsabilidad que conlleva. Se erizaba el pelo sólo de pensar el envite que se te presenta.

Después de observar lo salvajemente saturado que se encontraba el Walk Of Champions, decidimos omitir el Elephant Stomp y entrar en la puerta 46 del estadio. Al fin y al cabo, era uno de los mayores deseos de toda mi vida desde la última década. Casi nada amigos.

Desenlace; Pregame y calentamiento

En la misma puerta del estadio, una de las voluntarias para comprobar la seguridad nos pidió (digamos, de una forma informal) que sacáramos de la mochila la bolsa con todas las compras que habíamos hecho durante la tarde, dejáramos el material dentro de la mochila y recubriéramos ésta con la propia bolsa. Una exigencia un tanto particular, pero que inicialmente me crisparía pensando que pondrían trabas para pasar con la mochila (donde tenía cámaras, prohibida especialmente la de video).

Cuando apunté previamente lo de informal, fue por el hecho que el control de seguridad me pareció bastante básico e incluso la mujer que nos pidió que hiciéramos esto, tampoco destacaba por ser una figura intimidante o solemne. No sé yo que ocurriría en este país si a las puertas de un estadio y frente a un partido del calibre de esta rivalidad, esta señora fuera la responsable de cachear a la gente. Ahora es cuando recuerdo que nosotros tenemos el concepto de partido de alto riesgo. En fin.

Cogimos una de las clásicas espirales laterales para subir andando hasta nuestra puerta y cuando estábamos frente a ella, con la luz del estadio frente a mí, mientras el resto de mis acompañantes discutía el hecho de acercarnos a comprar algo en el bar antes de entrar, yo me quedé embobado mirando a la puerta como si el tiempo se detuviera. Creo que alguno de ellos se percató de mí y finalmente nos dirigimos a la puerta, donde entramos con más de 90 minutos de adelanto para el kickoff. Aunque los equipos especiales se encontraban ya sobre el campo.

Así me encontré el BDS nada más entrar.

Como si de alguna tradición se tratara, nos volvimos a liar con la ubicación de nuestros asientos, pero esta vez no fue mi responsabilidad. Una vez que los localizamos y nos sentamos, no podía creer donde me encontraba, sencillamente me emocioné y no fui capaz de intercambiar una sola palabra. En resumen, la sensación me resultó un tanto extraño; el lugar era muy familiar pero las sensaciones completamente nuevas. Necesité un tiempo para asimilarlo (hasta el punto que tuve que demandarlo educadamente cuando me “molestaron” con alguna importunidad).

Tengo cientos de fotos y varios videos en HD hasta el kickoff (capturé el instante en el que Alabama saltaba a calentar, mientras el BDS jaleaba su entrada). Aproveché un momento para bajar a la parte inferior de la grada (en un nivel más adelante ya había seguridad de portero de discoteca) y allí una señora que portaba una pancarta, me la ofreció para que tomara cuantas fotos quisiera y la verdad es que su contenido resultaba muy gracioso.

He aqui el mensaje para los máximos rivales por el crystal-ball

Estoy seguro que muchos fans sobre este lado del charco, sonreirían cuando vieran la imagen (sobre todo aquellos con el recuerdo en el pasado mes de Enero). Inicialmente pareció mucho tiempo, pero los prolegómenos se me pasaron literalmente volando y cuando me quise dar cuenta, la Million Dollar Band tomaba el terreno de juego (espectacular el instante en el que el conductor se dirigiría con desenfreno al centro del campo) y el himno nacional se apoderaría del momento.

Desenlace; El partido

Un aspecto que desconocía era las constantes imágenes de Scott Cochran (coordinador y director del programa de acondicionamiento) sobre los videomarcadores de ambas endzones, pidiendo el apoyo del público y alentándole con su clásico “ye-ye-ye-yeah”.

Y en ese instante arrancó el partido, con Alabama recibiendo la primera posesión, sin embargo, la pareja de tackles Ego Ferguson y Anthony Johnson irrumpieron oportunamente con acciones consecutivas dentro de nuestro backfield y frustraron la primera secuencia en ataque. No había que impacientarse demasiado, después de que las tres primeras acciones resultaran efectivas, sin embargo, LSU tomaba ahora la réplica.

AJ McCarron en los instantes previos en el calentamiento.

Una vez que Mettenberger se sitúo tras el center, el BDS y quien subscribe, comenzamos literalmente a dejarnos las garganta, sin embargo, un envío profundo sobre Jarvis Landry callaba al público y les sumergía dentro de la redzone, mientras que el único objetivo en mente era reducir daños con los Bayou Bengals tan cerca de nuestra goal-line.

Pero entonces llegó una de las jugadas del partido.

JC Copeland tomó el hand-off e inicialmente estaba dentro (eso temía desde mi posición), sin embargo, por arte de magia, multitud de jugadores carmesí se dirigirían enérgicamente en dirección opuesta, mientras todo el graderío gritaba “it’s a fumble!” y estallábamos en jubilo.

Los abrazos y high-fives se desataban, mientras uno de mis amigos dirigiéndose a mí, me señalaría; “Buff ¡Impresionante! ¡Bienvenido a los LSU vs Alabama!”. Seguidamente en la repetición sobre la monstruosa pantalla de mi espalda, pude apreciar detalladamente el jugadón de Tana Patrick, quien únicamente disponía de esa posibilidad para evitar que Copeland anotara a apenas pulgadas de romper el plano de la endzone. Sencillamente espectacular.

Esperando a la entrada de Alabama al campo.

Trey DePriest penetró cómodamente y sin oposición por el centro para conseguir un sack sobre Zach Mettenberger (desde mi posición, se apreciaron aún más las facilidades de la línea de ataque oponente), mientras que el BDS provocó el fumble de LSU en el siguiente snap.

Inicialmente creí que la jugada había sido detenida por los cebras antes del snap (algo que si ocurriría posteriormente) debido a un pañuelo amarillo. No me enteré demasiado del resultado de la jugada, mientras insistentemente señalaba a mi hermano que el público había causado todos los problemas de comunicación (era algo que entiendo que inicialmente podría infravalorar) y entonces me sorprendió ver al ataque de Alabama saltar de nuevo al campo.

Saban escoltando a sus pupilos en el tunel de vestuarios.

Con Christion Jones completamente abierto sobre nuestra dirección (no páramos de gritar “Hey AJ, he’s wide-open!”), McCarron inexplicablemente no conseguiría conectar con su receptor y nos conformaríamos con un field-goal de Cade Foster para abrir el marcador. Mientras discutíamos los problemas iniciales de timing de AJ con sus receptores (algo estaba pasando, pero no sabíamos por parte de quien), tuve que consultar con la grada la distancia del FG anotado. Un hombre gustosamente me confirmó que fue de 41 yardas.

Odell Beckham y Jarvis Landry estaban haciendo un traje a nuestra secundaria y el hecho de inicialmente comprobar que Cyrus Jones se había adueñado del puesto de titular junto con Deion Belue, me tenía mosca desde el primer minuto que anunciaron las alineaciones. Sencillamente, los Bayou Bengals estaban quemando constantemente nuestra secundaria y así lo confirmarían anotándome sobre mis narices con una carrera corta en situación de goal-line de Jeremy Hill. Tengo grabada la energética celebración a su espalda de Mettenberger, mientras aseguraba a uno de mis amigos lo siguiente; “Parece mentira, me recorro más de 7.000 kilómetros, y estos pesados (por LSU) nunca dejarán de hacerme sufrir”.

Me impactó una carrera con un equilibrio espectacular sobre la banda de Kenyan Drake, después de soportar el empujón lateral de un defensor (pensé que una persona vulgar no sería capaz de controlar su cuerpo de esa manera) y entonces llegó el big-play de OJ Howard.

La defensa intentando detener la primera anotación de LSU.

De hecho, no sé si la anotación hacía realmente justicia sobre el marcador hasta ese instante. LSU estaba dando más batalla de la que me esperaba, pero las cosas volvían a su cauce normal después de la escapada de Howard, quien no me faltó tiempo para asegurar a mis colegas que el chico estaría llamado a regalarnos grandes tardes.

Alabama se ingeniaría posteriormente su primer drive serio involucrando al tridente Amari Cooper, DeAndrew White y Kevin Norwood. Este último anotaría a placer sacando ventaja con el cuerpo (copyright del receptor) sobre su marca en la endzone. Muy grande AJ.

Kenyan Drake también condujo la maquinaría carmesí, mientras empezaba a dudar del impacto real en la actualidad de TJ Yeldon, quien personalmente me tenía un tanto “preocupado”, en una temporada donde Drake parecía comerle la tejada. Es un apartado que también discutimos los días previos al partido; si había llegado el momento de Drake en detrimento de Yeldon.

La defensa en los instantes finales de la primera parte.

Cuando parecía que teníamos la situación bajo nuestro control, Mettenberger continuaría quemando la secundaria de Alabama. Apenas Jeremy Hill resultó decisivo en el partido (al menos como esperas de un jugador de su talento), sin embargo, Travin Dural en el fondo de la endzone, donde un servidor observaba la acción con absoluta indiferencia, reducía la distancia en el marcador, mientras la marching-band de los Tigers (sobre mi izquierda) se bañaba de placer interpretando su habitual Tiger Rag. Una pesadilla de fight-song que se apoderó de mi cabeza como si de un martillo se tratara. Nos íbamos al descanso y un partido estaba por jugar.

En la segunda parte, una cuasi-intercepción de CJ Mosley acabó milagrosamente en las manos del TE Dillon Gordon, mientras que un facemask clamoroso de Ed Stinson, junto con varias carreras cortas de Terrence Magee y Jeremy Hill, permitirían que el PK Colby Delahoussaye empatara el partido con un field-goal de 41 yardas tras reanudarse la segunda parte. Mi grado de frustración sencillamente comenzaba a dispararse.

Pero entonces apareció TJ Yeldon con su capa como cual héroe de tebeo.

Después incluso de haberle subestimado, Yeldon completaría el mejor partido de toda su carrera como Crimson & White. Necesitábamos sacar a los Bayou Bengals del campo y Yeldon literalmente taladraría la defensa oponente en un drive donde demostraría poder, determinación para seguir sus bloqueos y mucho carácter. La segunda parte de Yeldon me maravilló.

Atmósfera del Bryant-Denny Stadium durante un ataque de Bama.

Sin embargo, Yeldon previamente necesitó de una ayuda extraordinaria. Les Miles es popularmente conocido como “The Mad-hatter” por su habilidad y tendencia a apostar por jugadas excéntricas e improbables en instantes decisivos, sin embargo, en esta oportunidad fue Nick Saban quien se impuso desde la banda. En una situación de cuarto down corto en el medio campo, Alabama alineada para ejecutar un punt y alejar la posesión, decidiría pedir un tiempo muerto. Mis colegas me comentarían tímidamente que algo se estaba fraguando y sin que tuviera sospecha alguna, el fake se consumió después de que Jarrick Williams consiguiera el primer down.

Lanzándose sobre el pylon de la endzone donde exactamente me encontraba alzando los brazos anunciando tal inminente anotación, Yeldon nos adelantaba nuevamente en el marcador, mientras que la defensa, en esta ocasión, detenía con éxito un nuevo avance de LSU y con un panorama más alentador, alcanzaríamos el último cuarto.

Junto con el equipo, elevaríamos nuestra mano derecha al cielo mostrando los cuatro dedos que simbolizaban el periodo decisivo del partido (a lo Cochran), mientras que me giré a mi derecha para señalar que hasta ese instante, se me había pasado el partido como un relámpago.

Nada más arrancar el último cuarto, McCarron pudo haber dado la estocada definitiva con un clamoroso flea-flicker sobre Kenny Bell, pero nuevamente su lanzamiento fue impreciso y nuestras sospechas sobre los problemas de timing y precisión, volvieron a hacer acto de presencia. Aunque no había nada que temer, Yeldon había acudido a la llamada.

LSU intentando volver al partido durante el último cuarto.

Nuevamente se apoderaría del drive con una determinación y agresividad que sencillamente la defensa de LSU no supo contrarrestar. Además, el criterio de McCarron y la línea de ataque, fueron buenos compañeros de viaje en este drive y Yeldon anotaba fácilmente en una situación corta de goal-line, estableciendo una distancia que se podía comprender como una losa para los visitantes. El problema fue el retorno posterior de 65 yardas de Odell Beckham, que si no es por la persecución de Cyrus Jones, seguramente se hubiera traducido en una acción mucho más negativa. No me podía creer que en un apartado donde Alabama se había mostrado inexpugnable durante toda la temporada, podría ahora mostrar flaqueza.

Pero entonces el BDS acudió a la llamada y conseguiríamos que LSU sintiera el ruido ensordecedor de un estadio que por entonces se encontraba en absoluto estado de ebullición. Hasta en un total de tres oportunidades, Mettenberger fue incapaz de acercarse lo más mínimo a cada uno de sus objetivos aéreos, mientras que en la primera oportunidad, Jeremy Hill se encontraría con el muro de CJ Mosley y Landon Collins. Espectacular el público.

Con el turnover-on-downs, Craig Loston o Lamin Barrow pagarían su frustración con varias acciones feas que desataron el malestar de la parroquia, mientras que aprovecharíamos la situación de desconcierto de los Bayou Bengals para anotar con un lanzamiento corto de AJ sobre Jalston Fowler, que inicialmente mis colegas me discutieron como insuficiente, pero que en el directo, mi sensación desde el primer instante, fue que realmente había conseguido romper el plano. De todos modos, era dificil de adivinar teniendo en cuenta nuestra posición desde la endzone opuesta (salvo que estuvieras atento al videomarcador).

Objetivo cumplido, la venganza fue servida y así lo celebrábamos.

El partido se cerró con los 4 sacks consecutivos sobre Mettenberger que desataron nuestro júbilo y que personalmente los abrazaría como una bendición y un castigo sobre LSU por todas las penurias que había que tenido que soportar durante estos últimos años.

Posteriormente, cuando regresé del viaje y pude disfrutar de la retransmisión original de la CBS, sentí lástima por Mettenberger, quien según mi opinión, representaría el orgullo de este programa para retornar en un futuro y plantarnos cara, como si de un combate de boxeo se tratara. Los hemos noqueado, pero no me cabe duda que nos esperarán con más ganas.

Pero por ahora, el viaje me mereció la pena y consiguió cerrar un círculo iniciado en aquella sufrida tarde del 2005.

Resaca; El post-partido

La victoria decidimos celebrarla con la chavalería en la discoteca Jupiter en The Strip, donde quemamos todas las naves (aquí no entraré en detalles, alguno ya conocéis la regla de los viajes), hasta que decidimos coger uno de los Shuttles disponibles en el University Boulevard, sin embargo, las colas eran kilométricas y simplemente decidimos volver andando. Mientras caminábamos, todavía me seguían fascinando las gigantescas fraternidades griegas junto a la avenida principal del campus. Si, igual que en las películas.

Cenamos algo de comida rápida, mientras que si llegan a tardar algo más en preparar el pedido, caigo muerto literalmente sobre la caja registradora. Estaba roto. Estoy convencido que cogimos el único coche que aún permanecía en el parking y con algo de sufrimiento y dolor, llegamos a eso de las 2:30 de la madrugada al campamento. Caí fulminado como cual electrodoméstico es desconectado.

Este restaurante es todo un must en Tuscaloosa

El día siguiente le tomé de relax, amaneció un día caluroso y soleado, clásico de Alabama y paseamos por el bosque. Si alguien algún día visita Tuscaloosa, le aconsejo el restaurante Baumhower’s en Harper Lee Drive y que seleccione uno de sus Sirloin steak. Un absoluto manjar y el lugar está decorado con temas retro de Alabama (lógicamente, estamos en país Crimson Tide) y los Miami Dolphins. Si alguien aún no se había dado cuenta, la franquicia de restaurantes es propiedad del legendario Bob Baumhower, antiguo All-American nuestro y seis veces All-Pro de los Dolphins.

Acabamos en el University Mall de compras y visitando el mítico T-town Menswear, donde sencillamente uno asiste como si de un museo se tratara, ya que los productos en venta y los precios, son sencillamente desorbitados. Solamente accesible para los fans más enfermizos que decidan hipotecar sus bienes comprando recuerdos de Alabama.

Disfrutando del placer de acampar en Alabama

Por la noche hicimos una hoguera y disfrutamos de un clásico de las acampadas americanas, los marshmallows.

El lunes teníamos reservado un tour en el Bryant-Denny Stadium a las 11 de la mañana. Unos segundos más tarde y seguramente aún estuviera acordándome de alguno, ya que llegamos demasiado ajustados a la hora programada, mientras que tuvimos que “encaramelar” a una de las administrativas con el hecho que veníamos exclusivamente desde España, era nuestra primera oportunidad en Tuscalosa y que éramos fans a muerte de Alabama. Tampoco ninguna mentira, sinceramente.

Mientras nos acompañaba a la recepción del tour, la chica se quedó perpleja y no dejó de preguntarme.

En el tour nos enseñaron los palcos VIP de la nueva endzone sur, cruzamos el graderío del oeste y accedimos al palco de los responsables y directores, en resumen, de los peces gordos. En los pasillos laterales de ambos extremos, se encontraban las cabinas de los coordinadores (tanto locales, como visitantes), prensa o la sala del booth-review.

El tour comenzó visitando los nuevos palco VIP de la endzone sur.

Pasando por la recepción y las salas de administración de la endzone norte, visitamos también la sala de recepción de los reclutas; sencillamente impresionante. Aquí se repasaban gráficamente todas las selecciones del Draft contemporáneas de Alabama, así como los All-American y por supuesto, cada uno de los campeonatos nacionales del programa. Un poster a semi-escala de AJ McCarron y CJ Mosley, presidía a su espalda un atril desde donde entiendo que los coordinadores se dirigen habitualmente a los reclutas y a sus familias, por que creerme que la sala era muy grande.

Seguramente hubiera preguntado a la joven asistente que guiaba el tour, pero la pobre no sabía ni donde se encontraban los interruptores de la sala, además de informarnos según lo que acertaba a leer de una chuleta. Seguramente algún crédito estaba en juego.

Atril y sala donde habitualmente se dirigen a los reclutas en el BDS.

Después bajamos al santuario Crimson Tide, los vestuarios locales. La entrada del mismo la gobernaba la mítica imagen de Paul Bear Bryant con la leyenda “Simply put, football is eyes, movement and contact”.

No me faltó tiempo para tocar la insignia de Bear como si fuera a transmitir algún poder, mientras instintivamente dirigía mi mirada al mítico logo de Alabama que daba la bienvenida sobre el centro de la moqueta de los vestuarios.

Sinceramente, todos respetamos esa regla no escrita que dice que está tajantemente prohibido pisarla. Cualquier fan de Alabama que se aprecie, la respeta tajantemente, es más, no me faltó tiempo para recordárselo a mis colegas. Por si acaso.

El santuario de Alabama, lugar donde la máquina se engrasa.

Nuestra guía nos apuntó que las neveras, aunque las patrocine Coca-cola y las botellas en su interior sean de la propia marca, los jugadores tienen tajantemente prohibido beberla, por lo que habitualmente se rellenan con Gatorade o agua, por un mero hecho comercial. Aprovechamos el inciso para tomar alguna prestada, el calor era sofocante.

De ahí encaramos al mítico túnel de entrada al campo con la leyenda sobre su techo; Alabama – Crimson – Tide, aunque solamente nos dejaron asomarnos a la endzone.

El mítico tunel de vestuarios donde alguna vez soñaron cruzar.

Cruzamos la grada oeste de nuevo, pero esta vez sobre el paseo inferior junto a los setos y portillas que separan la grada con el césped. Ahí fui consciente de todo el tiempo que había esperado para tener la oportunidad de algún día disfrutar de tal oportunidad.

Por último, visitamos Fail Room en la endzone sur, vestuario visitante y antiguo local.

En el cesped del BDS, donde las batallas se libran cada sábado.

Nos explicaron la mítica historia del nombre a proposición de Gene Stallings y en honor a James Fail, un financiero ejecutivo que ayudó generosamente a la institución. Quien nunca antes hubiera oído la historia, seguramente se mostrará incomodo visitándonos.

De ahí nos dirigimos al mítico museo de Paul Bear Bryant, donde sencillamente me dolió en el alma pagar los dos dólares de admisión. No me mal interpretéis, me pareció insuficiente dinero para toda la información, material e historia que se concentra dentro de sus paredes. Mucho más grande y detallado de lo que me imaginaba. El edificio hace gala a quien representa y si puedo criticarlo con algo es con el hecho de que no expusieran el Heisman Trophy de Mark Ingram. Estaba hasta el de John David Crow, así como multitud de trofeos de las bowls más variopintas, cada uno de los seis anillos de campeón de Bear Bryant o el último crystal-ball conseguido ante Notre Dame en Miami. Además, mis colegas me comentaron que suelen rotar bastante las exhibiciones, por lo que es un museo para visitar obligatoriamente siempre que uno visite Tuscaloosa, por el motivo que sea.

El museo dedicado a Bear Bryant y Alabama, una joya

Hubo tiempo también para visitar fugazmente el Colemam Coliseum, el cual me impresionó, para que uno de mis amigos me mostrara orgulloso uno de los ladrillos que había dedicado a sus hijos en la puerta de este pabellón, así como para conocer el campo de baseball, que aunque fuera un tanto más modesto (en comparación con el resto de las brutales instalaciones del campus), tampoco tenían nada por lo que quejarse. Sin embargo, tengo entendido que tienen un proyecto nuevo de construcción.

El Coliseum impresiona más de lo que inicialmente creía.

Abandonar Tuscaloosa y Alabama, dejando atrás a excelentes amigos y fantásticos recuerdos, sinceramente fue bastante duro y difícil de dirigir en el camino a Memphis, la siguiente parada de nuestro particular tour alrededor de Dixie.

Con el objetivo de volver a encontrarnos pronto.

Mientras abandonábamos en coche el Walk of Champions después de tomar nuestras últimas fotos frente al BDS, solamente acerté a manifestar con pena que aquel momento era mi adiós a tan majestuoso estadio. Sin embargo, uno de mis amigos, situado en el asiento trasero del coche, replicaría inmediatamente, “por ahora”.

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19 respuestas a Un sábado en Dixie: #13 LSU 17 @ #1 Alabama 38

  1. JavierG34 dijo:

    Gran Post🙂 Envidia sana! jeje

  2. Julen Marin dijo:

    Simplemente increíble los sentimientos que desprenden todos los caracteres de esta entrada. Solo me entran aún más ganas de disfrutar de una experiencia similar. Un abrazo Israel!

  3. Chris dijo:

    Welcome to Crimson Tide country! Glad you had a great time! Roll Tide Roll!

  4. Steve Setzer dijo:

    Querido fanatico de Alabama en España- Señor Israel,
    Muchas gracias por tus palabras tan positivas acerca de Alabama! Para comparar Alabama contra LSU con Real y Barca es un honor!
    Roll Tide y que regreses pronto!!!
    Sorry, My Spanish is poor!

  5. Ken Rainey dijo:

    Israel, me disfruté mucho de leer sobre tu viaje a la Universidad de Alabama y tu descripción del partido contra LSU y todo el ambiente dentro y fuera del estadio el día del partido. Soy gran partidario del “Crimson Tide” desde mis días de estudiante allá en los años 1963-67. Desde el sábado pasado estoy destrozado con la derrota inesperada frente a Auburn lo cual significa que desgraciadamente no habrá un”triplete”.

    ¡Roll Tide!

  6. Dustin Morgan dijo:

    Israel, it is a pleasure and honor to call you my friend. It was a great experience showing you around the Capstone and Tuscaloosa! You and Sergio are like my family now! Roll Tide until we get you back on this side of the pond again to see another game! Roll Tide, my friend!

  7. Israel Llata dijo:

    Thank you so much for the kind words. I am actually shocked on the overall impact of the write-up around the Internet, but I appreciate the encouraging words. So I really felt like home when I stayed and I had a blast from top to bottom. By the way, sorry for not being able to write the same amount of information in english, but you know, time is the least thing which I got in excess, and it is going to take the most of my time for being able to achieve the feat. Anyway, thank you so much for your time in reading and for expressing so much interest in sharing your thoughts and appreciation. I bleed in Crimson & White! Roll Tide!

  8. Josu Arrieta dijo:

    Como te dije, mucha envidia sana. No conozco otro deporte que tenga tanta mística como el College Football. Espero imitarte en South Bend algún día, a ser posible en el enfrentamiento con USC. Es mi sueño. Y me gustaría contároslo como tú. Un saludo y enhorabuena.

  9. Rebecca Pritchett dijo:

    Very happy you enjoyed yourself, Israel! Roll Tide y vuelve a vernos pronto de nuevo!!!

  10. Kevin dijo:

    Felicataciones Israel!! Espana es muy bonita. Lo siento. Hablo muy piquito en Espanol. Necesito aprender mas.

  11. Kevin dijo:

    Como si dice “We love Espana y have traveled (viajeres?) a Sevilla y Barcelona”. Muchas gracias por periodical de internet.

  12. English:
    Wow, Israel… what can I say? I’m amazed at your article. I enjoyed meeting you and your brother Sergio while you were here in the USA. Just wishing we had more time to spend together. You are now family to me, us. I was honored to be somewhat of a host for you guys while you were in Alabama. I know my son Blaine (Terry) and friend Dustin (Morgan) both enjoyed you and your brother’s company.

    Someday we will be visiting your country. It may take a while to work out all the details and finance a trip, but write it down. My word, like yours, is my bond. Roll Tide!, my Crimson Tide buddy from across the pond. Until we meet again…

    Español:
    Wow, Israel … ¿qué puedo decir? Estoy sorprendido por su artículo. Disfruté usted y su hermano Sergio cumplir mientras estaba aquí en los EE.UU.. Sólo que desean tener más tiempo para estar juntos. Ahora se encuentra una familia para mí, de nosotros. Tuve el honor de ser algo de un anfitrión para ustedes mientras estabas en Alabama. Conozco a mi hijo Blaine (Terry) y amigo Dustin (Morgan) que tanto usted como la empresa de su hermano disfrutaron.

    Algún día volveremos a visitar su país. Puede tomar un tiempo para trabajar en todos los detalles y financiar un viaje, pero escribirlo. Mi palabra, como la suya, es mi fianza. Roll Tide!, Mi amigo Crimson Tide desde el otro lado del charco. Hasta que nos encontremos de nuevo …

  13. Mark (Marcos) Riggs dijo:

    Israel,
    Soy de Alabama, pero estuve unos 15 años viviendo en Bilbao. Ahora vivo a una hora y media de Tuscaloosa. Llevo toda la vida siendo hincha del Tide. La próxima vez que vengas, háznoslo saber. Marcos Riggs

  14. Kyle dijo:

    Great story and so glad to hear you had a such a good experience in Alabama! My wife and I spent 7 weeks in Spain back in 2006 and we were able to experience the excitement of the World Cup and Spain’s run. It’s so much fun to see the passion that fan’s have for their teams (even if I didn’t understand all the rules of “futbol”) no matter what part of the world you visit. Roll Tide!

  15. Sanvi dijo:

    Cada palabra escrita en este artículo transmite parte de las sensaciones que has vivido en este viaje. Me alegro muchísimo de que hayas podido vivir esta experiencia, y espero que puedas repetirla… y compartirla de nuevo con todos nosotros!!

  16. Cygnus O'Malley dijo:

    Thank you for your support Sir!
    I’ve spent 10 years in Europe growing up, and also share your deep respect for the finest traditions of winning programs.
    Am really glad that you enjoyed your visit, and do hope that you can do so again. Hope to be back over there someday to experience more sports with a Spanish flair. Until then wish you the best of health and good luck with all your favorite teams – and especially the Tide!

    ROLL TIDE ROLL!

    Regards;
    db

  17. Dave dijo:

    As a Bama fan in England for a few years now this has been a massive help as i am currently planning my first trip to see Alabama in 2015. The excitement and joy you experienced came across in the report and i know it will be the same for me in 2 years time. I can’t wait.

    Roll Tide

  18. Álvaro dijo:

    Isra, ¡es la leche! Felicidades por el relato y por las menciones en la prensa de allí.

  19. Ouki dijo:

    Thank you for your blog post.Really looking forward to read more. Fantastic.

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