Semana 7 | #1 Alabama 48 @ Kentucky 7

Muchos analistas iluminados como el amigo Paul Finebaum o algunos fans inoportunos, seguramente destaquen de forma negativa nuestra tardía puesta en escena en Lexington, después de cerrar el primer cuarto ante Kentucky con un desolador empate a cero.

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Pero lo realmente cierto es que debimos subir varias anotaciones sobre el marcador, sino es por los prematuros problemas de protección del balón de nuestros runningbacks y de una noche plagada de drops, algo inhabitual entre nuestro cuerpo de receptores.

Hasta dos fumbles cometieron Kenyan Drake y TJ Yeldon en la redzone de los Wildcats, después de ser incapaces de proteger el balón ante tráfico con la autoridad y consistencia que se demanda en dos jugadores de sus superlativas características. Previamente, Kenny Bell también cometió un drop clamoroso completamente abierto sobre el centro y que inició un particular cúmulo de despropósitos por su parte que posteriormente identificó en su cuenta de Twitter como su peor actuación de nunca. Bell no cogió ningún balón en toda la noche.

Mientras que nuestro ataque fue incapaz de finalizar cada uno de sus drives en este primer cuarto, nuestra defensa sencillamente maltrató el ataque local.

La noche del quarterback Jalen Whitlow llegó a su fin en el segundo set de downs, después de que un agresivo sack del cornerback Jarrick Williams y una montonera, acabaran con su hombro lesionado. Whitlow, original del estado de Alabama, antigua estrella del instituto de Prattville en el sur de Birmingham y posteriormente descartado por los Crimson Tide durante el proceso de reclutamiento (en detrimento de Alec Morris), abandonaría el campo en camilla sollozando. Seguramente Whitlow tuviera anotada esta fecha desde que se comprometiera con Kentucky y el contratiempo definitivamente obligó a los Wildcats a alterar On-the-fly su gameplan.

El objetivo original de Kentucky era que Jalen Whitlow y Maxwell Smith compartieran Snaps y que la habilidad atlética de Whitlow fuera la encargada de mover lateralmente y desgastar a nuestra defensa, pero sencillamente los Wildcats jamás encontraron un ritmo ofensivo, ni algún resquicio donde poder hurgar en la herida. Nuevamente nuestra defensa estuvo inexpugnable.

AJ McCarron comandó el ataque con la maestría, autoridad y liderazgo que se le demanda y su actuación rozó la perfección, hasta el punto que Lou Holtz y Mark May de ESPN debatieron en la edición de esta semana del “Final Verdict” si AJ es el jugador con más valor de toda la competición. Según Holtz, tanto McCarron como Nick Saban son “el único factor constante en nuestros últimos campeonatos y AJ no acaba de recibir el reconocimiento que se merece”.

Fue muy graciosa también la respuesta en directo de AJ McCarron a las críticas de Todd McShay de ESPN mientras éste cuestionaba su carencia de brazo, Zip sobre el balón o movilidad dentro del pocket como proyecto de QB para el Draft. McShay concluiría graduándole dentro de un tercer grupo de jugadores dentro de su posición, mientras McCarron finalizaba un drive con precisión y efectividad conectando en la endzone con Kevin Norwood.

McCarron disfrutó de una noche de contendiente al Heisman.

Personalmente me gustó el arranque de OJ Howard (le noté especialmente explosivo) y su química con McCarron, aunque su aportación se fue diluyendo como un azucarillo según avanzó el encuentro, especialmente porque AJ no le volvió a objetivar más, salvó con un envío un tanto forzado sobre la endzone que Howard dejó caer después de la fantástica acción sobre el balón del cornerback oponente. Nuevamente McCarron distribuyó el balón entre nuestra plétora de receptores y hasta un total de 7 jugadores atraparon sus pases.

Uno de los receptores que más nos alegró su contribución fue Amari Cooper.

A pesar de disfrutar de multitud de minutos durante la temporada como mero espantapájaros, su estado de salud nunca fue el óptimo y verle de nuevo en el once titular fue motivo de alegría, pero comprobar su participación con recepciones ante tráfico y ayudando con sus bloqueos en campo abierto, es motivo doble de satisfacción. Solo espero que su progreso se mantenga firme.

La tendencia a provocar fumbles de TJ Yeldon es preocupante.

Dentro de la yarda 10 de Kentucky, nuevamente un error de ejecución volvería a frustrar otro de nuestros drives profundos. Esta vez TJ Yeldon dejó caer de forma inexplicable un lanzamiento saliendo del backfield que si no lo falla, se hubiera traducido en un touchdown. Finalmente Cade Foster subía los primeros tres puntos al marcador con un field-goal corto de 25 yardas.

En nuestra siguiente posesión, Christion Jones conseguiría un buen retorno de 30 yardas en un punt ya de por sí bastante corto e inmediatamente McCarron lanzaba una bomba literal sobre la acción profunda de Kevin Norwood, quien realizaba con autoridad una acción sobre el balón para imponerse en el salto vertical a su marca, dejando nuestra posesión a una yarda de la Goal-line. Esta vez, Kenyan Drake finalizaría el drive con una cómoda anotación corta.

Norwood, habitualmente encasillado en la etiqueta de receptor de posesión por su “modesta” velocidad, demostró con esta acción que tampoco es el jugador especialmente lento que algunos aventuran, pero solo el hecho de observarle atacando la garganta de la secundaria oponente, es también muy alentador. Un signo de que sus problemas físicos parecen olvidados y el apellido Norwood siempre se traduce en determinante.

A partir de esta anotación, nuestro ritmo anotador nunca más volvió a remitir.

Las 668 yardas totales en ataque que sumamos el sábado son el mayor número de yardas del programa desde hace 40 años, cuando nuestra temida Wishbone de 1973 estableció un récord, aún vigente en la conferencia SEC, de 833 yardas frente a Virginia Tech.

Aunque Eddie Jackson (una de las revelaciones iniciales de la temporada) finalmente tomara parte de los equipos especiales durante los últimos minutos, unas ligeras molestias en su rodilla o incluso una vulgar semana de preparación, provocaron que Nick Saban entregara la oportunidad a Bradley Sylvie como cornerback titular sobre el lado opuesto a Deion Belue. El joven cornerback respondió con una actuación bastante sólida que ayuda a seguir construyendo profundidad y experiencia en una demarcación que originalmente destacaba por su falta de efectivos. Veremos si la pelea por acompañar a Belue, sigue abierta.

Yeldon conseguiría escaparse 24 yardas con una carrera por fuera del tackle derecho y aprovechando sus movimientos y los bloqueos del cuerpo de receptores en campo abierto, ampliaba la distancia sin oposición alguna con una nueva anotación.

Durante la semana hablamos del meteórico ascenso que estaba experimentando el novato Grant Hill en la demarcación de tackle derecho y la confianza de Nick Saban esta semana, demuestra porque el Staff técnico finalmente decidió eliminar su plan original de redshirting.

Hill compartió multitud de Snaps con Austin Shepherd en la unidad titular, mientras que acumuló cada uno de ellos con la segunda unidad en los minutos finales. Según Saban, su vertical ascenso como uno de los cinco mejores jugadores de la línea de ataque está cerca de ser una realidad y explica el ritmo progresivo de ingreso dentro del grupo que Saban está destinando sobre Hill estas últimas semanas. De todos modos, la sonora bronca que encajó del propio Saban en situación de Goal-line tras una salida falsa, demuestra que lógicamente su proceso de aprendizaje aún transcurre. Será interesante comprobar cuál es su destino esta temporada o si solamente Saban está enviando un mensaje al grupo para que no se relaje.

Aunque su salto a la titularidad derivara de una lesión, exactamente de la del center titular Ryan Kelly, Chad Lindsay es el ejemplo de uno de los efectivos que se ha colado oportunamente dentro del grupo de elegidos como uno de los cinco mejores jugadores. Su actuación nuevamente volvió a ser consistente y únicamente fue superado en una oportunidad donde se vio obligado a realizar un holding para proteger a McCarron. Sin embargo, la penalización anularía un lanzamiento de 40 yardas sobre DeAndrew White.

Drake sacó provecho del trabajo de la OL

De cualquier forma, la actuación de la línea de ataque probablemente fue la mejor hasta la fecha, con un total de 299 yardas terrestres netas, ningún sack encajado y únicamente 2 yardas negativas permitidas por la segunda unidad en los minutos de la basura.

Con poco más de 2 minutos para finalizar la primera parte, conseguimos dejar sentenciado el partido antes de dirigirnos a vestuarios, después de que Kenyan Drake se cimentara el sólito el drive para acabar anotando con un cómodo vuelo de 1 yarda sobre la endzone. Por fin conseguimos involucrar de forma destacada a nuestros runningbacks en el juego aéreo y la dupla sumó cerca de 80 yardas, dentro del promedio que Lacy y el propio Yeldon sumaron la anterior temporada. Muy importante que McCarron disfrute de estos Check-downs, especialmente cuando el oponente muestre dos safeties divididos y con sus marcas al hombre siguiendo verticalmente a nuestros receptores. En estas situaciones, tanto Yeldon como Drake tienen capacidad suficiente para hacer daño cuando se enfrenten solos al linebacker oponente.

En la segunda parte, Ed Stinson frenaría la posesión inicial de Kentucky con un contundente Sack (de los que habitualmente demandamos como entusiastas defensivos), mientras que posteriormente McCarron conectaba en el Cross-pattern sobre un Amari Cooper completamente abierto en el centro. Cooper emplearía un par de elusivos movimientos para conseguir varias yardas extra y alcanzar así la yarda tres de los Wildcats, en una acción que rememoró al Cooper de la pasada temporada donde abusaba de los defensive-back oponentes. Los fans Crimson & White que se desplazaron a Lexington incluso le dedicaron el habitual “Cooooo” con motivo de su acción. TJ Yeldon finalizaría el drive con un nuevo touchdown por tierra, después de eludir una acción negativa gracias a un fantástico Spin y su poderío avalanzándose sobre la pila.

A’shawn Robinson está asombrando por su combinación de poderío y atletismo

Nuestra defensa solamente permitió 170 yardas totales (94 netas terrestres), 2 de 12 en conversión de tercer down y únicamente 13 primeros downs (frente a nuestros 35).

Kentucky lograría la gran mayoría de esos números (5 primeros downs) en el siguiente drive. A’shawn Robinson con un Sack (ya suma cuatro esta temporada) parecía sumergir nuevamente a los Wildcats dentro de su drive, pero una inoportuna falta personal de otro novato, Jonathan Allen, revivía a los locales y los adentraba dentro de nuestro campo por primera vez en todo el partido. Maxwell Smith no desaprovechó la oportunidad para conectar In-stride con Javess Blue, quien se colaba en la endzone después de un lanzamiento de 30 yardas y un tremendo golpe que Landon Collins le obsequiaría creyendo que la acción del fumble aún fuera posible. La adaptación de Collins como Free-safety tras la baja de Haha también está siendo ciertamente satisfactoria, teniendo en cuenta que es una demarcación novedosa para este estelar recluta.

En los minutos de la basura, Altee Tenpenny aprovecharía para estrenarse con Alabama y anotar su primera touchdown terrestre de su carrera universitaria.

Otro aspecto destacado fue observar la excelente actuación (una vez más) del LB CJ Mosley, quien obviamente se ha adueñado de la defensa como la voz autoritaria del grupo.

Mosley es un chico con un carácter ciertamente tímido pero su progreso vocal y liderazgo se ha elevado varias categorías. Fue interesante una repetición frontal que nos brindó ESPN, donde este apartado junto con sus instintos naturales, demostraron su tremenda efectividad. Mosley reconocería la carrera de Jojo Kemp (el mismo que piaría antes del partido), mientras que insistentemente demandaba a su línea defensiva que basculara sobre el lado izquierdo para que le liberaran de bloqueos y así poder detener a Kemp sobre la línea de scrimmage. Una vez ejecutada su acción con éxito, Mosley reclamaría a sus compañeros que estuvieran atentos y escucharán sus órdenes. Como entusiasta defensivo, fue un placer disfrutar de la secuencia.


Por primera vez en toda la historia del programa, Alabama acabaría un encuentro con su quarterback por encima de las 300 yardas y sus dos runningbacks con 100 o más yardas. En nuestros históricos y particulares Record-books jamás se había dado la anomalía, mientras que McCarron batía su marca personal de yardas aéreas con 359 y únicamente 618 yardas le separan ahora del record histórico del programa en poder de John Parker Wilson con 7.924.

El encuentro nunca tuvo historia más allá de nuestros prematuros errores de protección y control de la posesión para acabar con los drives, y nuevamente Alabama pudo continuar progresando con absoluta comodidad, mientras que ninguno de nuestros jugadores sufrió problemas físicos.

Tal vez la guerra entre Alabama y Kentucky se encontrara exactamente en la grada donde el estelar recluta Matt Elam seguía las evoluciones de sus dos programas favoritos, mientras los fans le dedicaban su amor con el objetivo de persuadirle en su futura decisión de compromiso en los próximos meses. La pregunta es, si esa es otra batalla que también lideramos…

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