Ole Miss y mi carta de imploración

Pretender escribir una carta de ruego a Alabama y Nick Saban en este punto de la temporada, puede sonar ostentoso y fingido. Especialmente, con toda esa propaganda del “tripitir” y nuestra situación de privilegio como absolutos dominadores del negocio.

Muchos sabéis que el 1 de Noviembre tomaré un avión con destino a USA para asistir en persona al duelo contra LSU en Tuscaloosa por primera vez en toda mi vida.

Hasta entonces, habrá tiempo suficiente para detallar mis planes e impresiones previas antes de salir desde Bilbao con dirección al Aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta, pero hay un aspecto que especialmente comenzaría a preocuparme desde que debutáramos en esta misma ciudad ante los Hokies y es conseguir llegar invictos a esa semana.

Desde que magistralmente batiéramos a los Irish en Miami, mi decisión siempre fue decantarme por la fecha de los Bayou Bengals como el máximo rival y obviamente el más atractivo para disfrutar de la oportunidad única de viajar a Tuscaloosa en otoño. Y aún consciente del perenne nivel competitivo de los pupilos de Les Miles, tuve dudas acerca de su potencial real como solemnes rivales el 9 de Noviembre. Especialmente después de nuestra brillante inercia ganadora y la multitud de talento que recuperábamos esta temporada, en detrimento del importante agujero que LSU sufriría con motivo de las graduaciones y la marcha de algunos de sus puntales a la NFL.

Sin embargo, que los Bayou Bengals lleguen invictos a ese punto de la temporada ahora me resulta más probable, incluso teniendo en cuenta que su calendario es muchísimo más exigente que el nuestro. Comenzando por esta semana con la gran batalla que necesitarán librar “Between the hedges” ante Georgia en Athens, además de la posterior visita a Death Valley de los siempre competitivos Florida Gators o su viaje a Oxford ante unos emergentes Rebels, quienes curiosamente nos conciernen esta semana.

Personalmente no creo que LSU se pronuncie ahora sobre el grupo selecto de grandes contendientes, sin embargo, también soy de la opinión que los Tigers han demostrado hasta este instante ser el conjunto más compacto, riguroso y focalizado de todo el país.

Pero está claro que jamás llegaría a pensar que en la semana de Ole Miss escribiera una carta de imploración a Nick Saban por nuestra supervivencia.

Los Ole Miss Rebels son nuestro siguiente rival del calendario en la división oeste, después de sobrevivir literalmente en Aggieland ante Texas A&M.

Aunque la victoria frente a TAMU nos permitiera recuperar grandes dosis de confianza (especialmente en la línea de ataque), la paupérrima actuación de la semana pasada y ante un rival menor de la conferencia MWC, ha vuelto a disparar las alarmas en T-town y la visita de unos jóvenes Rebels dispuestos a comerse el mundo, ahora resulta inquietante.

Sencillamente, un tropezón en nuestra propia división sería inadmisible, algo que, en cambio, LSU podría incluso “permitirse” este sábado ante los Bulldogs de Mark Richt.

La situación en The Capstone simplemente es confusa. Pocos saben como interpretar o prever nuestra próxima actuación después de actuaciones tan mediocres y dispares, donde los errores mentales, técnicos y de comunicación fueron la nota predominante.

Luego, en boca de todo el mundo sigue el “traje” que nos hizo el amigo Mike Evans. El hecho que Nick Saban incluso probara ante los Rams gente completamente inexperimentada en la secundaria, habla por si sólo. Sencillamente, la secundaria es un coladero y además necesita con emergencia efectivos que eleven su nivel general.

Hugh Freeze lidera uno de los equipos con más proyección del país

Bo Wallace, quarterback titular de los Rebels, aprovechó la oportunidad esta semana para alardear de receptores frente a los de TAMU. Ciertamente, el tridente que conforma Donte Moncrief por fuera, el súper recluta de primer año Laquan Treadwell sobre el slot, y el TE/H-back híbrido (también true freshman) Evan Engram, son un grupo amenazante. Todos proveen objetivos físicos y de tamaño para hacer daño a nuestra secundaria, donde especialmente está haciendo aguas defendiendo jugadores de esas características. Sin embargo, me gustaría explicar al amigo Wallace que su ataque y el de Ole Miss, difiere considerablemente del de los Aggies.

Texas A&M se basa en una Air raid que está adaptada al talento natural y atlético que provee Johnny Football como un plus diferenciador. El propio Nick Saban ya apuntaría previamente la extrema dificultad que eso supone a la defensa oponente, en su intento por taponar todas y cada una de las vías (terrestres y áreas) que Manziel y su ataque desencadenan tras el Snap.

En cambio, los Rebels parten de una Read option con los clásicos elementos de la Spread, donde Bo Wallace es un jugador hábil, grande y atlético con capacidad para conseguir acciones con sus piernas, sin embargo, no presenta la amenaza vertical y elusiva que Johnny Manziel despierta siempre que toma el Snap. Su radio de acción se circunscribe por dentro de los tackles en la Inverted veer y como complemento a la velocidad en el perímetro que provee Jeff Scott, un scatback extremadamente rápido y que ha arrancado el año como una moto (9,4 yardas por cada intento terrestre). Un aspecto que concuerda con TAMU es la propia naturaleza Uptempo del ataque, donde los Rebels promedian alrededor de 80 jugadas (en contraste con nuestras 60).

La línea de ataque de los Rebels es también un grupo experimentado y de tamaño, con jugadores seniors en ambos tackles y el center (cerca de 90 titularidades combinadas). Solamente sustituyen a su right-guard AJ Hawkins e incorporan a otro súper recluta en el tackle Laremy Tunsil, quien también está siendo participe dentro de la rotación. De todos modos, Ole Miss perdió ante Vanderbilt al LG Aaron Morris, uno de sus o-lineman más destacados y que está siendo reemplazado por un novato Justin Bell.

Por lo tanto, su ataque según mi criterio no presenta la brutal e imparable dimensión de la versión de TAMU, donde con Johnny Football al frente cualquier resquicio es motivo de big-play y ciertamente tiende a ser más “manejable” de contener por nuestra defensa, sin embargo, Ole Miss tiene potencial suficiente para provocarnos problemas y necesitaremos de un buen game-plan desde la banda si queremos reducir el número de estos. Adrian Hubbard necesitará mostrarse nuevamente muy disciplinado conteniendo los extremos, mientras que por dentro los Pagan, Ivory, Mosley y DePriest deberán evitar cualquier penetración interior de Bo Wallace en el Zone read. Un jugador que puede ser comodín en este trabajo de contención es Landon Collins desde el Money.

Necesitamos al mejor Deion Belue como agua de Mayo

Esperamos recuperar en su mejor forma a Deion Belue (todo apunta a que volverá a ser titular) para asegurar las marcas por fuera de los hashmarks y veremos si nuevamente John Fulton o incluso algún freshman (Maurice Smith), es su acompañante sobre el lado opuesto. Sin duda, la secundaria deberá estar disciplinada y recibir la ayuda de Xzavier Dickson o incluso A’shawn Robinson para afectar el timing de Wallace con sus peligrosos receptores.

Aunque nuestra preparación sobre ataques de naturaleza Fast-paced no consiguiera exactamente el rédito que Nick Saban hubiera deseado, creo que defensivamente somos capaces de reducir daños ante los Rebels, pero nuevamente, todo dependerá de nuestro grado de preparación y de evitar también nuestros habituales errores mentales que han dinamitado este arranque de la temporada. Ole Miss es un equipo que recupera prácticamente su Squad integro, por lo que no será por desconocimiento del oponente.

Sobre el lado opuesto del balón, no podemos consentir continuar con el 33,3% de conversión en situación de tercer down (número 98 de todo el país) y el dúo de corners compuesto por Mike Hilton y Senquez Golson (tal vez el senior Charles Sawyer consiga llegar a tiempo), es un agujero que McCarron podría explotar prematuramente con nuestro grupo de receptores, teniendo en cuenta que recuperamos esta semana a Amari Cooper y Kevin Norwood. Ole Miss permitiría 300 yardas aéreas ante Vanderbilt o 159 ante la humilde Southeast Missouri. Es este apartado del juego donde ambos equipos pueden darse la mano y todos sabemos de la predilección de Saban y Doug Nessmeir por establecer el juego terrestre después de abrir el campo por aire.

Este puede ser un gran hándicap, teniendo en cuenta que nuestra discutida línea de ataque promedia 4,1 yardas por tierra, un registro bastante mediocre que deriva del hecho de promediar 6 placajes para pérdida de yardas. Además, su front-seven solamente está permitiendo 114,3 yardas de carrera y un promedio de 3,1, por lo que nuestro juego terrestre será desafiado y mucho me temo que evitaremos prematuramente atacar la garganta de la defensa de los Rebels golpeando por tierra.

Veremos si el fantástico linebacker exterior Denzel Nkemdiche es capaz de llegar a tiempo y en perfectas condiciones, después de encontrarse en los instantes finales de la recuperación de una lesión de rodilla. Su hermano, Robert Nkemdiche es otro mega recluta (mejor proyecto del país), que gracias a su espectacular combinación de tamaño, poderío y atletismo, podría causarnos verdaderos quebraderos de cabeza. En el end opuesto, CJ Johnson es un jugador incansable que no dejará de intentar penetrar en nuestro backfield como un pass-rusher letal, mientras que los Mike Marry, Serderius Bryant o Keith Lewis, conforman uno de los grupos de linebackers más sólidos y agresivos de toda la conferencia SEC. Otro sensacional true-freshman, Tony Conner, quien los Rebels nos arrebató en la carrera por su reclutamiento, está consiguiendo un gran impacto desde la rotación como safety, aunque las dos últimas semanas incluso ha comenzado como titular en el Nickel, donde es peligroso como ball-hawker. El grupo de safeties particularmente, con el hard-hitter Cody Prewitt (uno de los mejores de la competición) y el Rover Trae Elston, es uno de sus aspectos más consistentes.

Robert Nkemdiche está llamado a marca época en Oxford

Aunque lideremos las series con un aplastante récord de 50-8-2,  nos hayamos “apoderado” alrededor del país de su Hotty Toddy y que la última victoria de los Rebels date de la última saga de los Manning en Oxford, este envite no será especialmente fácil.

Por lo tanto, con esta carta solamente pretendo implorar la máxima concentración, esfuerzo y correcta ejecución de nuestras asignaciones. No podemos permitir otra vaga actuación o intentar imponernos únicamente por talento. Se vio ante los Rams la semana pasada, donde Saban incluso confesó que no preparamos sus Screen-plays y que resultaron indefendibles para nuestros jugadores.

Resulta evidente que este equipo no es tan dominante como sus predecesores, pero sigo creyendo que tenemos mucho margen de progreso y mejora, por lo que es inaceptable tropezar esta semana, especialmente teniendo en cuenta que el calendario nos favorece con un solar por delante (donde progresar y evolucionar) hasta la semana que viaje quien subscribe para recibir a los Bayou Bengals en Tuscaloosa.

Si superamos esta prueba de fuego, las probabilidades de que se repita el “Partido Del Siglo” del año 2011 aumentaran considerablemente.

Ese día nuevamente estará en juego la división y un viaje a Atlanta con Pasadena esperando finalista, manteniéndose intacta nuestra histórica oportunidad de “tripitir”.

Somos nosotros mismos nuestro mayor rival, por lo que, por favor, Crimson Tide, no me falles esta semana. No lo hagas.

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