5 claves para sobrevivir en Aggieland

Siempre me gusta señalar que uno de los aspectos fascinantes que tiene college football es que cualquier punto de la liga regular es tan decisivo como la propia postemporada.

Fuera de los aspectos puramente históricos y/o emocionales que señalamos en el artículo previo, es fácil comprender porque el duelo de este sábado en College Station es tan decisivo, vital e importante como cualquiera en Noviembre o Diciembre.

Quien sobreviva este sábado, controlará la división Oeste de la conferencia y sobrevivirá a ser prematuramente eliminado antes de rendir cuentas ante LSU, la siguiente eliminatoria para ganar un billete a Atlanta y presumiblemente Pasadena para competir por el campeonato nacional.

La visita a Kyle Field no será tan sencilla como originalmente creía en pretemporada.

Los Aggies de Kevin Sumlin son un equipo con inercia ganadora, grandes dosis de confianza y encadenados a la aureola de Johnny Football. Además, la victoria de la pasada temporada en Tuscaloosa (como el único equipo capaz de batirnos) les ha brindado de gran determinación, y seguro que The 12th Man se contagiará de este ánimo por asaltar la división en solamente la segunda temporada de TAMU en la todo poderosa SEC.

El ruido del 12th Man y su efecto

El ruido y la atmósfera de Kyle Field, tradicionalmente una de las más intimidantes y molestas de todo el país, será uno de los primeros puntos fundamentales que necesitaremos superar y controlar, especialmente después de la criticada actuación de nuestra línea de ataque ante Virginia Tech. No es especialmente alentador el hecho que experimentáramos tantos problemas de cohesión y comunicación ante los Hokies sobre este apartado del juego y aquel sábado en Atlanta las condiciones ambientales fueron incluso favorables. La mejora de nuestra línea de ataque será imperativa si deseamos explotar los potenciales agujeros terrestres de la defensa de los Aggies. Necesitamos que Ryan Kelly comunique con fluidez y eficiencia sus check-downs. Probablemente decidamos volver a las bases, asegurar nuestros calls desde la banda y evitar cambios on-the-fly, pero el problema que me sugiere esta orientación es que acabemos convirtiéndonos en previsibles y conservadores (un aspecto que en oportunidades anteriores siempre acabó afectándonos), por ese motivo el trabajo de la unidad necesitará ser efectiva técnicamente, en términos de bloqueos y las asignaciones de los mismos.

Defensa de los Aggies sospechosa

Un aspecto que favorece la anterior hipótesis es  el sospechoso potencial de la defensa de los Aggies. Ante Rice, Texas A&M permitió más de 500 yardas y 31 puntos, mientras que la modesta Sam Houston State subió al marcador 28 puntos y Timothy Flanders correría para 170 yardas en 19 intentos terrestres (8,94 de promedio). Sin embargo, los números ante estos rivales menores se encuentran ciertamente inflados por la multitud de bajas. El nose-tackle de 310 libras Kirby Ennis retornó la semana pasada después de ser suspendido para el kickoff, mientras que el linebacker Steven Jenkins (79 placajes la pasada temporada sobre el lado ciego) y el cornerback De’Vante Harris llegarán esta misma semana. Por el contrario, el safety titular Floyd Raven sufrió una lesión de hombro la semana pasada y no estará disponible este sábado. La secundaria es otro área donde TAMU ha permitido multitud de big-plays hasta este instante y especialmente debería ser motivo de preocupación en Aggieland, teniendo en cuenta que esta unidad era uno de los presumibles potenciales defensivos. Un aspecto importante será aprovechar la inexperiencia y debilidad en esta demarcación y seguramente busquemos apariencias con multitud de receptores para aprovechar la falta de profundidad, y TAMU eventualmente no podría permitirse bajas sobre la demarcación. Amari Cooper debe imponerse sobre el corner Deshazor Everrett (si, el mismo que frustró nuestra remontada el año pasado con su intercepción en goal-line) y atraer así dobles coberturas. El LB sobre el lado fuerte Jordan Mastrogiovanni (true freshman) es otro potencial agujero esquemático que tenemos que explotar con nuestros tight-ends y tal vez la aportación de OJ Howard sobre el Seam se antoje interesante.

Sacar del campo a Johnny Football

Un objetivo fundamental y que llegará determinado por el impacto de los dos aspectos anteriores, será alejar del campo a Johnny Manziel y durante el mayor tiempo posible.  El hecho de mover las cadenas está intrínsecamente ligado con el progreso de nuestra línea de ataque y con el hecho de conseguir silenciar Kyle Field prematuramente, de ahí que conseguir distanciarnos pronto sobre el marcador será importante para ofensivamente ser efectivos. No podemos permitir los 23 primeros downs encajados la pasada temporada, como tampoco el fulminante parcial de 20 puntos durante el primer cuarto del encuentro y que acabó resultando decisivo en el upset de los Aggies. Confío en la capacidad de Nick Saban para no volver a cometer errores del pasado y especialmente después de los ajustes que limitaron a TAMU en 9 puntos durante el resto del partido.

Contrarrestar dimensión ofensiva con disciplina

Solamente una incorrecta alineación y un sospechoso play-call desde la banda, propinó el big-play para touchdown de 77 yardas de los Hokies. Bama tan sólo permitió 212 yardas totales y 10 puntos, además de conseguir una intercepción retornada para touchdown, pero esta semana los Aggies presentan un reto esquemático y atlético muy superior, por lo que no habrá cabida para permitir ni un sólo despiste. Creo que la línea de preparación (estas dos semanas de bye) debió ser la de LSU el año que Jordan Jefferson y Michael Ford nos hicieron un descosido con la option en Tuscaloosa y meses más tarde arreglamos con grandes dosis de disciplina, agresividad y decisión en el campeonato nacional en New Orleans y que acabó frustrando el game-plan ofensivo de los Bayou Bengals. Necesitamos que jugadores como Adrian Hubbard, Ed Stinson, Jeoffrey Pagan o Xzavier Dickson sean capaces de contener con disciplina las vías de escape de Manziel sobre los extremos, tomando los ángulos correctos e intentando generar puss-rush interior con stunts o diferentes técnicas para así contenerle dentro del pocket e incomodarle. El problema es la enorme dificultad que esto supone con la multitud de variantes que TAMU presenta en ataque; Desde corredores capaces de machacar entre tackles como Tra Carson (transfer de Oregon), runningbacks ágiles con capacidad para realizar big-plays fuera del backfield como Brandon Williams (transfer de Oklahoma) o Trey Williams, tight-ends poderosos en situaciones de goal-line como Cameron Clear o receptores versátiles y con tamaño como Mike Evans o el novato Ricky Seals-Jones, quien parece ser tan bueno como se anticipaba. El reto es muy grande y los Aggies buscarán desgastarnos físicamente como un ritmo alto y que evite sustituciones y ajustes desde la banda. Se esperan también temperaturas de 33 grados centígrados en College Station (según AccuWeather.com) y estoy seguro que el planteamiento ofensivo de TAMU buscará explotar esta baza.

Liderazgo, compromiso y carácter de puntales

Los Aggies llegan tan reforzados emocionalmente y confiados en sus opciones que incluso ninguno de sus jugadores y el propio Kevin Sumlin elogiaron o valoraron la situación de Alabama ante los medios de comunicación como actual vigente campeón y dominador del negocio. Johnny Manziel y su propio entrenador zanjaron el asunto considerando este encuentro como uno más de la temporada cuando probablemente estén frente al más importante de toda la historia de la universidad. Los Aggies incluso ni han buscado trasladar toda la presión a Alabama y consideran la semana como rutinaria, cuando son perfectamente conscientes que una victoria les dispararía como los grandes favoritos de la conferencia SEC para conseguir el crystal-ball. Por lo tanto, el máximo rival de Alabama el sábado será la propia Alabama y es imperativo que varios de nuestros puntales den un paso adelante y muestren el carácter y experiencia que se les atestigua. AJ McCarron necesita ser tan inteligente y seguro en sus lanzamientos como demostró ante LSU y Notre Dame en sendos campeonatos nacionales, mientras que TJ Yeldon o Jalston Fowler tienen  que mostrarse más comprometidos y serios en el blitz-pickup como los Trent Richardson, Eddie Lacy o Mark Ingram mostraron con sus respectivos quarterbacks. Aunque la defensa no mostrara signo alguno de debilidad o desconfianza, tenemos hasta siete titulares con experiencia en el más alto nivel y que deben mostrarse seguros en sus acciones. Los CJ Mosley, Adrian Hubbard o Trey DePriest no pueden permitirse fallar asignaciones ni placajes, especialmente en campo abierto y ante gente tan atlética y con olfato de auténticos playmakers, capaces de anotar con velocidad y ante cualquier situación de campo. La gran esperanza es todo el tiempo de preparación que dispuso Saban y la multitud de pretextos que pudo emplear para focalizar a su squad del envite que tienen por delante. La concentración y el compromiso de nuestros líderes debe ser máximo.

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