Los Aggies y nuestro reencuentro en el tiempo

Johnny Manziel y Texas A&M son probablemente los villanos contemporáneos en college football como en su momento fueron los Miami Hurricanes de Jimmy Johnson o los Oakland Raiders de Al Davis en la NFL. Si, sé que ciertamente exagero pero no hay equipo en todo el país que despierte más antipatía en estos instantes que los Aggies, quienes conjuntan la siempre detestable combinación de glamour, arrogancia e inercia ganadora.

ManzielRice

Un aspecto curioso, teniendo en cuenta las raíces militares y tradiciones conservadoras de una institución labrada en la disciplina, el cultivo y su carácter mecánico agrícola.

College Station siempre fue un lugar gris y recubierto de barro hasta que Johnny Football irrumpiera la pasada temporada como un tornado y consiguiera el Heisman en la primera temporada del programa formando parte de la poderosa conferencia SEC.

La antipatía que aparentemente despierta TAMU presenta un solo y único origen en Johnny Manziel, después de una polémica offseason y un inicio de temporada arrogante.

Sin duda, su glamour es inigualable; Estuvo de farra con el rapero Drake, se le “invitaría” a abandonar una fiesta de una fraternidad de los archirrivales Longhorns, mientras que viajaría por todo el país con carísimos asientos a nivel de pista para la NBA, además de quedarse “sobado” y ser expulsado de la prestigiosa academia de lanzamiento de los Manning. Manziel tomó también cursos online en lugar de asistir a clase, tuvo tiempo para experimentar sus primeros pinitos en la música formando parte de un videoclip del cantante de country Granger Smith y fue finalmente acusado de haber firmado del orden de 4.400 autógrafos con el objetivo de recaudar dinero para poner llantas nuevas a su reluciente Mercedes Benz.

¿Y cómo respondió el amigo Johnny en este inicio de la temporada?

Por susodichas acusaciones, Kevin Sumlin le suspendería durante toda la primera parte del encuentro ante Rice en la semana inaugural. Su primera jugada ante los Owls en una de sus clásicas acciones de scrambling, Manziel se encararía con un defensor tras un golpe gesticulándole la acción de una firma, mientras que celebraría las anotaciones con gestos de recibir dinero. Para colmo, Sumlin le mandaría directamente al banco después de ser penalizado por los cebras con taunting tras discutir con un defensor de Rice tras una anotación de los Aggies. Ante Sam Houston State esta pasada semana, tampoco dejaría de mostrar su arrogancia siempre que tuvo oportunidad.

Toda esta actitud de chico malo y engreído de Johnny se fusiona con la gran confianza que desprende Kevin Sumlin, que junto a la derrota en Tuscaloosa del pasado año, convierten a Texas A&M en un motivo de venganza personal desde que finalizara la anterior temporada.

ManzielAlabama2012

Su actuación ante Alabama clave para llevarse el Heisman

Sé que Nick Saban me mataría si por remota casualidad de la vida leyera este artículo. Sé que ciertamente tiene a su squad aislado de historias y sandeces que no sean progresar y mostrar mejor versión que la expresada ante los Hokies en Atlanta, pero sé también que este partido está marcado en rojo en su calendario desde que el propio Johnny Manziel nos hiciera un traje esquemático y atlético en el Bryant-Denny Stadium. Se han podido observar ligeramente nuestras instalaciones deportivas recubiertas de carteles y fotos de los Aggies, además de un ímpetu reciente del propio Saban en reclutar jugadores defensivos con características alejadas de sus cánones habituales.

Sin embargo, el lazo de unión histórico entre ambas instituciones siempre fue muy palpable y cortés desde que Bear Bryant comenzara a cimentar su leyenda como entrenador, exactamente en College Station.

Varios de los puntos álgidos de la historia de los Aggies, llegaron (directa o indirectamente) bajo la batuta de Bear, por entonces antiguo graduado de la Universidad de Alabama. Por ejemplo, hasta que Manziel pisara el campus, John David Crow era el único Heisman Trophy de toda la historia de la institución bajo la batuta del mismísimo Bear Bryant.

Aquella generación ganó la Southwest Conference después de 15 largos años de sequía y gracias a los célebres Junction Boys que Bryant concibió con motivo de las malas prácticas heredadas de épocas pasadas.

Otro de los embriones como superviviente de aquella exitosa generación de TAMU fue Gene Stallings, con quien los Aggies ganaron nuevamente la conferencia 11 años después de que el propio Bear Bryant lo consiguiera previamente.

GeneStallingsCottonBowl1968

Gene Stallings alzado por Bear Bryant tras la Cotton Bowl de 1968

Entonces, aquel legendario instante de la historia de Alabama; “El mamá llamó”, posteriormente se reencontraría con su propia identidad en la Cotton Bowl de 1968. Gene Stallings dirigiendo a una modesta Texas A&M y Bear Bryant a la poderosa Alabama. Aquella tarde, el pupilo venció al maestro y para la historia quedó la imagen de Bryant levantando al cielo de Dallas a su discípulo “Bebes” como reconocimiento de su indisputable victoria.

Pero el círculo de conexión tuvo que cerrarse. Alabama necesitó otros 13 largos años desde el último campeonato nacional conseguido por Bear Bryant, hasta que el propio Gene Stallings devolviera el título a Tuscaloosa en el año 1992, convirtiéndose en la resurrección del hombre que 30 años atrás había reescrito las páginas gloriosas de la universidad.

Con motivo del reciente realineamiento de la conferencia SEC y por tanto, la consecuente rivalidad divisional concebida dentro de la división oeste, nuestros caminos vuelven a reencontrarse en el tiempo, sin embargo, desdibujados como auténticos enemigos.

Es este punto de la historia, compartida mayormente de una forma distinguida, donde ambas instituciones se enfrentan de forma desafiante como si se tratara de un duelo de rivalidad. Posiblemente, el encuentro más decisivo y esperado de la vigente temporada, desde que Alabama se encumbrara como campeona nacional y Texas A&M acabara la temporada como un relámpago, batiendo a todo aquel que osara medírsele.

Los Aggies creen que son el único veneno capaz de contagiar a los carmesí, mientras que Alabama pretende imperativamente evitar ese presentimiento y demostrar que nadie puede discutirles su grado de invencibilidad actual.

El duelo está servido. TAMU desconfía de la efectividad de su débil línea defensiva frente al renqueante ataque Crimson & White (especialmente su criticada línea de ataque), mientras que Alabama aún sospecha de su grado de preparación defensiva ante la plétora de armas alrededor de Johnny Manziel, el hombre sobre el que gira toda la magnitud y morbo de este encuentro.

Porque es su ego y talento, el que ha elevado ahora este encuentro en decisivo.

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