McCarron como testigo de Joe Namath

Cuando AJ llegó a Tuscaloosa, su vida no se alejaba de la habitual de un adolescente de familia estructura y entorno católico del sur de los Estados Unidos.

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Original de la célebre localidad de Mobile, McCarron asistiría al instituto de la iglesia episcopal de Saint Paul, donde coincidiría con una espléndida generación de jugadores como Mark Barron, Destin Hood o Ivan Matchett, todos ellos reclutados y firmados por la Universidad de Alabama y que representaron la reconquista (en términos de reclutamiento) del Sur del estado por parte de Nick Saban.

Su paso por el instituto experimentó un éxito rotundo después de que como Junior guiará a los Saints a la conquista del campeonato estatal de la clase 5A con un récord de 14-1 y terminara su carrera con un total de 6.066 yardas, 66 touchdowns y únicamente 9 intercepciones. Sus éxitos deportivos se acumularon en Saint Paul, mientras que consiguió forjarse un nombre entre las principales agencias reclutadoras, después de impresionar en el prestigioso y selecto campamento Élite 11, que habitualmente reúne a los mejores proyectos de quarterback de toda la nación. En el Sur de California coincidiría con jugadores de la talla de Tajh Boyd, Aaron Murray o Geno Smith.

McCarron fue elegido All-American según SuperPrep como uno de los 10 mejores pro-style quarterbacks de todo el país. Formó parte del prestigioso US Army All-American, además de ser elegido MVP del All-Star Alabama vs Mississippi, que reúne cada año a los proyectos de jugador más destacados de esta particular y hermandada comarca.

Por otrora, el reclutamiento de Joe Namath tampoco resultó especialmente ordinario.

En otra época orientada al regionalismo donde recibir repercusión nacional sólo se encontraba al alcance de un reducido número de instituciones (y no particularmente Alabama), Namath fracasaría en su intento por calificarse académicamente en la Universidad de Maryland, después de recibir el interés de Penn State, Ohio State o Notre Dame, mientras que incluso declinaría un ofrecimiento de 50.000 dólares de bonus por parte de los Chicago Cubs de baseball. Su habilidad atlética fue tan excepcional que Bear Bryant consciente de su situación de incertidumbre, enviaría inmeditamente hasta Pennsylvania un representante de la universidad para que consiguiera firmar finalmente el ofrecimiento de beca.

Igual que AJ McCarron en este instante prematuro de su carrera, Namath comenzó a forjar su particular leyenda después de conseguir el título de la clase AA interestatal frente a un oponente inicialmente más favorecido.

Por lo tanto, ambos aterrizaron en T-town con excepcionales expectativas y ambos tuvieron que esperar hasta su año sophomore para aceptar la singular oportunidad de apoderarse de la nave Crimson & White. Sus trayectos en este punto fueron semejantes.

Joe Namath en una imágen junto con Bear Bryant.

Namath era una auténtica estrella del rock. Su primera acción colegial consistió en un lanzamiento perfecto de 52 yardas para touchdown ante 54.000 fervientes fans en Legion Field, en una temporada donde lideraría a Alabama con un récord de 10-1 después de lanzar para 1.192 yardas y 12 touchdowns. El propio hall of famer Al Davis afirmaría que Namath era “tan bueno que jugaba como si descendiera de una pendiente”.

Los primeros pasos de McCarron en The Capstone fueron eventualmente más difusos.

Sus primeros pinitos como quarterback en Tuscaloosa mostraron todo un auténtico gungslinger pero con un carácter apático y exaltado, fuera del prototipo de game-manager que el programa acostumbraba desde que Saban situara un pie en el campus.

El antiguo coordinador de ataque, Jim McElwain y el propio rigor disciplinarío de Nick Saban consiguieron que McCarron evolucionara durante la temporada en un jugador con la responsabilidad de proteger las posesiones y ejecutar aquello que las defensas sencillamente le ofrecieron. La metamorfosis de su carácter fue sorprendente.

AJ lideró a Alabama con un récord de 11-1 durante la temporada regular, mientras que su punto álgido de la temporada llegó con una meticulosa y cirujana actuación frente a LSU en el Superdome que coronó a Alabama como campeón nacional mientras que su propia figura se popularizaría como MVP ofensivo del encuentro, después de lanzar para 234 yardas y no encajar ni un sólo turnover. McCarron se había ganado el respeto de América.

Alabama es históricamente célebre por su tradición ganadora, sus rocosas defensas o su carácter férreo, sin embargo, la figura del quarterback desprende un misticismo que se comprende como especial y superlativo entre la hinchada Crimson & White. La carmesí con el número 12 es sinónimo de grandeza y todos los niños del estado sueñan con jugar algún día en tal demandante demarcación.

Y si algo hizo especial a Namath era su excéntrico y mediático carácter. Todas las chicas le deseaban y los hombres sencillamente querían ser como él.

Namath siempre lucía su engominado peinado hacia atrás, vestía gafas de sol oscuras y la habitual chaqueta universitaria con una apariencia que causaba sensación en la época. Hay quien incluso sostiene que su extravagante carácter llegaba hasta el punto que realizaba las fotos del equipo con sus gafas de sol puestas. Tal vez el impacto mediático de McCarron no fuera originalmente singular, sin embargo, su estrafalario carácter comenzaría igualmente a distinguirse.

AJ McCarron en los festejos del último título.

Con 5 años ya tuvo una accidente grave con su padre en una moto de agua que le hospitalizaría, teniendo que someterse a una cirugía de ocho horas para reparar su cara.  El incidente no le persuadiría de disfrutar posteriormente con sus amigos de esta afición.

Después de llegar a Alabama, se divulgaría en Twitter varias imágenes de un aparatoso y salvaje tatuaje que le convertirían en la comidilla de las redes sociales, sin embargo, el aspecto que definitivamente disparó su popularidad en The Capstone fue su reciente noviazgo con Katherine Webb, Miss Alabama y modelo de Sports Illustrated. Hay quien considera a la pareja como la relación de moda y del momento en el sur de los Estados Unidos. Previamente, McCarron también tuvo un ligero idilio con una modelo de Playboy y estudiante de Ole Miss, quien parece ciertamente desdichada y celosa de Webb.

Indudablemente, AJ cuenta desde estos últimos 6 meses con el aspecto mediático que caracterizó la carrera de Joe Namath, aunque no la puramente controvertible.

Después de un inicio con récord de 8-0 en su año junior, Namath fue suspendido por beber alcohol e inhabilitado para disputar la Sugar Bowl. Más tarde se conoció que Namath tan sólo consumiría moderadamente cerveza aquella noche, sin embargo, varios medios de comunicación difundieron que su actitud fue beligerante y que incluso dirigió el tráfico en estado de embriaguez. Ante el cúmulo de información confusa, Bryant no titubeó y finalmente decidió suspender a Namath para el resto de la temporada.

De todos modos, la relación entre ambos, jugador-entrenador, siempre fue cortés.

Bryant señaló que Namath fue “el mejor atleta que jamás hubiera entrenado” y hasta ahora, Joe es el único jugador que ascendiera por las escaleras de caracol de su legendaria torre, que aún en la actualidad divisa con orgullo los habituales entrenamientos del equipo en Tuscaloosa. Años más tarde, Bryant aseguró que hubiera invitado más a menudo a Namath si “entonces supiera lo bueno que era”, mientras que Joe le consideraría una figura paterna, hasta el punto que señaló que Bryant le “impuso el miedo de Dios”.

La relación entre ambos es bastante especial.

La relación de AJ con el nuevo soberano contemporáneo de Alabama, Nick Saban, es incluso más especial. Se remonta al instante en el que fue reclutado, Saban siempre fue su confidente personal y su máximo valedor futbolístico. Sólo hay que observar la naturalidad y complicidad con la que AJ bromeaba sobre la nueva corbata que Saban lució durante el A-Day como presunto obsequio de Miss Terry. Definitivamente, AJ dispone de la máxima confianza, dependencia y estima de Saban, quien determina a McCarron como el líder absoluto y la máxima imágen de Alabama. El hecho de que decidiera retornar en su último año de elegibilidad, incluso eleva su figura de máximo icono del programa.

McCarron presenta todos los ingredientes para recoger el misticismo de Joe Namath.

No sólo un hecho puramente mediático o comercial. Su juego se elevó varios escalones la temporada pasada después de no encajar ni una sólo intercepción durante los primeros cinco encuentros de la temporada, sumando 999 yardas y 12 touchdowns. Su actuación ante LSU en Baton Rouge no fue la más brillante, pero AJ aparecería cuando el equipo más lo necesitó, después de un drive antológico que ayudó a que Alabama comenzara la temporada con un récord de 9-0. Una semana más tarde llegó el tropezón ante los Aggies con una intercepción suya en situación de cuarto down, tras un nuevo intento de remontada que se truncaría con un controvertido play-call. Sin embargo, AJ volvería a asombrar al país con una actuación maestra ante Notre Dame en Miami que significó el segundo campeonato nacional consecutivo de Alabama.

Su adquirida habilidad de game-manager se combinaría con su natural de playmaker, manifestándose en la mejor temporada de un quarterback que jamás se recuerde en Tuscaloosa. AJ sumaría la cifra récord de 30 touchdowns y únicamente 3 intercepciones.

Con el 12 a la espalda, Namath completó su carrera en T-town sumando un campeonato nacional como All-American y siendo seleccionado con el pick número 12 por St. Louis en la NFL y número uno absoluto por los NY Jets en la AFL. Namath decidiría firmar por los Jets, donde realmente su leyenda como “Broadway Joe” se disparó, especialmente después de garantizar la victoria ante los Colts en la Superbowl de 1969. Su imágen entrando al túnel de vestuarios con un pulgar al cielo después de la victoria, es una de las más célebres en la historia de la NFL.

A diferencia de los Steve Sloan, Kenny Stabler, Pat Trammell o el propio Namath, AJ luce un dispar 10 a su espalda, sin embargo, su legado se origina superior.

Tal vez nunca pueda igualar el carácter mediático de Namath o su sensacional capacidad atlética, sin embargo, AJ puede convertirse en el primer quarterback de esta legendaria institución en sumar tres cetros nacionales como titular y en finalizar la carrera más prolífera en la demarcación más célebre y antológica de la historia del programa, que le convertiría en una figura inmortal entre el beato Crimson & White.

2.000 yardas apenas le separan a AJ de poseer todos y cada uno de los récords imaginables de la historia del programa, pero sencillamente su legado estaría garantizado sumando un nuevo campeonato nacional para las repletas vitrinas de T-town.

Namath es probablemente el quarterback más reconocido de la historia de Alabama. McCarron tiene la posibilidad de dejar ese legado en méramente anecdótico.

Está en la temporada de recoger el testigo de “Broadway Joe”.

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