Impresiones iniciales tras una nueva coronación

No han pasado ni 48 horas después de que Alabama volviera a certificar su decimoquinto campeonato nacional y noveno consensuado en los jardines de Miami. Creo que nos hicimos con este título en el mismo instante en el que Chris Conley estuvo a apenas 5 yardas de alejarnos del sur de Florida. La madrugada del lunes resultó la coronación de cuatro años repletos de éxitos y la consagración de una nueva dinastía en el mundo del fútbol universitario. Esta época desde este instante, pasará a la historia.

En las siguientes líneas desgranamos todos los detalles y nuestro punto de vista personal de la histórica actuación de Alabama ante los Fighting Irish.

Matt Millen aseguró en la previa que Alabama sólo tenía que jugar como sabe y cuidar sus posesiones, sin alardes ni excentricidades en su gameplan, insistir en lo que mejor saben hacer. Básicamente, todo lo que ligeramente planteamos aquí en las horas previas al encuentro y como finalmente así ocurrió. No había más lectura, no necesitábamos sorprender ni reinventar la rueda. Era el underdog quien debía arriesgar como Mark May correctamente puntualizó posteriormente.

Me resultó un tanto significativo el momento en el que los jugadores de Alabama pasaron por el túnel de vestuario frente a los jugadores de Notre Dame gritando “Let’s go party!” mientras los desafiábamos con la mirada y nuestro clásico swagger.  Creo que fue un momento ligeramente intimidante que recordó a los Irish la dimensión del evento. Creo que Notre Dame sufrió mucho de ese síndrome.

Nunca disfruté antes de una atmósfera y un ambiente igual en una final de un campeonato nacional. Si, habitualmente la envergadura de este acontecimiento es enorme, pero se respiró un sabor especial que proporcionaron dos de las instituciones más condecoradas y legendarias de este deporte. Y sinceramente creo que los Irish sufrieron la responsabilidad que conllevaba esta participación en South Bend, después de tantos años sin disfrutar de la posibilidad de contender por la corona.

El primer drive para touchdown de 82 yardas (el mayor permitido por Notre Dame en toda la temporada) respondió inmediatamente a mis dudas sobre nuestra productividad frente a su defensa. No es que tuviera dudas de nuestra potencial capacidad y éxito ofensivo (ya lo señalé en la previa), pero necesitaba inicialmente comprobar cómo de efectivos y consistentes podíamos ser. Sencillamente, superó mis expectativas.

Eddie Lacy celebra el primer touchdown tras un drive autoritario

Como Desmond Howard apuntó en el descanso, Barrett Jones consiguió ocuparse individualmente del NT Louis Nix, quien paradójicamente me resultó el mejor jugador de los Irish. Jones jugó lesionado y en algunas oportunidades Nix se impuso en la batalla, pero los doble-teams fueron más esquemáticos que por ayudas.

Stephon Tuitt estuvo desaparecido y tapado por DJ Fluker. Nunca fue un factor y si alguien me asegura que no jugó, me lo hubiera creído. De revelación de la temporada a apenas realizar una mísera jugada.

Los guards de Alabama, especialmente Chance Warmack, tuvieron acceso directo y limpio sobre los linebackers de Notre Dame y siempre controlaron el segundo nivel, permitiendo a Lacy libertad para superar la línea de scrimmage con absoluta comodidad. La buena acción defensiva de Lewis-Moore en la primera jugada del partido fue sólo una excepción.

El linebacker Manti Te’o estuvo excepcional todo el año (merecido finalista del Heisman), pero en el partido se le vio demasiado impulsivo y pasado de revoluciones, muy poco instintivo. En este primer drive, se comió el play-action sobre Kevin Norwood por buscar con demasiado ímpetu la opción terrestre y luego falló multitud de placajes. Tuvo la posibilidad de detener a Lacy en el primer touchdown,  pero nuevamente fue cogido fuera de posición y desequilibrado por su ímpetu. Creo que fue Anthony Steen (que alguien me corrija) quien apenas necesitó molestarle ligeramente para dificultarle la acción de tackling. No sé que le pasó a Te’o, pero creo que su afán por realizar big-plays y una cierta ansiedad, le jugaron mala pasada y apenas fue el jugador que acostumbró durante la temporada. En mi opinión, personificó el cúmulo de despropósitos y la resignación general (especialmente defensiva) de Notre Dame.

Manti Te’o en uno de los múltiples placajes que fallaría durante la noche.

El safety Zeke Motta fue otro de los que fallaron infinidad de placajes. Tuvo la posibilidad de hacer una acción negativa y revitalizadora sobre Lacy en este primer drive, pero también se pasó de revoluciones. Esta misma acción se repitió en multitud de oportunidades por parte de Notre Dame y fue significativa en la actuación defensiva de los Irish.

Notre Dame descendía ocho y nueve hombres al box y aún así fueron incapaces de detenernos cada vez que les desafiamos por tierra.

AJ McCarron tomó todo aquello que la defensa de los Irish le ofreció. Una máxima en el football.  Por lo general, buscó constantes flag y out patterns. Todos sus lanzamientos fueron muy precisos o en caso contrario, directamente fuera. La secundaria rival jamás tuvo oportunidad de realizar acciones sobre sus lanzamientos. El PA sobre Norwood en el primer drive representa sus cómodas decisiones y lanzamientos durante toda la noche.

Por lo tanto, el primer touchdown resumió el partido en los apenas 3 minutos que duró el drive. Notre Dame se mostró paradójicamente incomodo defendiendo y eso que en el “coin toss” inicial eligieron deferir, confiando en su impronta y personalidad defensiva (su copyright de la temporada regular). En mi opinión, los Irish fracasaron estrepitosamente donde debieron cimentar su actuación y esa fue una losa demasiado grande ante un equipo con más experiencia y equilibrio a ambos lados del balón como somos nosotros.

Ofensivamente para UND esperaba lo que finalmente ocurrió; inoperatividad.

Hablamos en la previa del TE Tyler Eifert y el RB/WR Theo Riddick como los ases en la manga de Golson y en mi opinión, abusaron demasiado buscando a Eifert (otrora infrautilizado), quien habitualmente se emparejó con su peor enemigo en la secundaria, Dee Milliner, por lo que Golson y Notre Dame probaron demasiado al mejor jugador de nuestra unidad y aunque Eifert fue otro jugador destacado de UND, en mi opinión, no fue el mejor emparejamiento esquemático para un quarterback novato. Alabama pudo incluso poner 11 jugadores sobre Eifert y olvidarse del resto. Fue demasiado obvio y Brian Kelly tampoco ayudó encontrándole favorables emparejamientos.

Golson fue muy bien contenido, se controlaron los bordes y fue obligado a actuar fuera del pocket. Se le incomodó como bien mostró ESPN en la comparación de nuestra disposición esquemática  en Noviembre sobre Johnny Manziel, pero era algo con lo que personalmente contaba después del largo periodo de preparación. No me sorprendió nuestra efectividad ahí.

Riddick, en cambio, fue infrautilizado fuera del backfield y considero que los patterns que buscaron los Irish fueron inicialmente demasiado profundos, intentando buscar la garganta de nuestra secundaria, como hicieron los Aggies en Tuscaloosa. Entiendo que como underdogs, probaran igual suerte.

CJ Mosley una vez más espléndido

Jesse Williams puso su aliento sobre el backfield oponente, como señalamos en la previa del encuentro y como el guión defensivo demandaba. Además, se ocupó de múltiples blockers, algo que permitió a CJ Mosley y a otros jugadores del back-seven realizar acciones desmarcados y con absoluta libertad.

Eifert no consiguió asegurar la recepción cuando sitúo un pie antes de salir por la banda, mientras que el jugador en equipos especiales de Notre Dame interfirió en el “fair catch call” de Christion Jones por no permitir un mínimo radio de protección de 1 yarda para recepcionar el punt. Creo que no fueron acciones tan rigurosas como los aficionados de Notre Dame pudieron reclamar. Comprensible la resignación (por las circunstancias), pero me parece un disparate creer que ahí pudo estar la clave y el punto de inflexión del partido.

Manti Te’o volvería a mostrarse impulsivo, cayendo instantáneamente en la trampa del PA y habilitando a Michael Williams en el fondo de la endzone para que McCarron lo encontrara con comodidad con un suave lanzamiento. En dos drives anotadores consecutivos, Alabama destruía todos los registros defensivos de los Fighting Irish de la temporada regular.

La agresividad y el hambre de Lacy coinciden con su mejor estado de forma y de salud desde que llegó a T-town (tras superar constantes problemas de rodilla y en la planta de su pie estos dos últimos años). Brian Kelly aseguró que le impresionó su actitud y orgullo por no ser derribado y placado por detrás de la línea de scrimmage. Todos sus movimientos y particularmente sus clásicos “spin moves” se ejecutaron en el momento oportuno como un recurso prolífero que le permitió sumar muchas yardas después del primer contacto. Su stock de cara al Draft no para de crecer en las últimas semanas y su retorno es ahora muy improbable.

Amari Cooper superó con facilidad a la secundaria de los Irish

Amari Cooper literalmente maltrató al cornerback freshman KeiVarae Russell, quien incluso hubo instantes donde perdió el seguimiento sobre su marca, como en el largo crossing pattern del tercer cuarto que resultó en un TD de 34 yardas. Espectacular fue su electrizante y elegante finta sobre un defensor de los Irish en el segundo drive anotador de la primera parte. Hubo momentos donde incluso se le vio jugar muy sobrado y con extrema facilidad, como si perteneciera a otra competición y asusta sólo pensarlo teniendo en cuenta que es un simple true-freshman. Si McCarron hubiera conseguido algo más de “aire” en aquella bomba de 59 yardas, Cooper sumaría otro nuevo touchdown de recepción en su cuenta personal (2 totales) después de quemar en velocidad a su marca. Siempre dije que Julio Jones es individualmente el jugador que más me ha impresionado desde que puso un pie en el campus, pero es que Cooper incluso supera los números de éste en idéntico instante de su carrera. Increíble el futuro que tiene por delante. Comienza a vislumbrársele carácter de mega estrella y la próxima temporada puede infringir el terror del país con el retorno de McCarron con quien ha desarrollado gran química.

Alabama con un oportuno audible, sobrecargaría el lado derecho con Hubbard y CJ Mosley en una situación de tercer down profundo que confundiría en las asignaciones a la OL oponente, provocando que Golson se deslizara fuera del pocket ante la presión y que finalmente se viera obligado a deshacerse de la posesión enviándola fuera de banda. El gameplan defensivo continuaba su curso y Notre Dame no encontraba vía alguna sobre la que meternos mano.

TY Yeldon aparentemente anotaría al final del primer cuarto tras un fantástico esfuerzo lanzándose varias yardas para romper el plano de la endzone, sin embargo, los cebras decidieron señalar el final del primer cuarto. No hizo falta reclamar nada, teniendo en cuenta que en la segunda oportunidad y ante una situación de pulgadas, Yeldon no fallaría, como así fue.

El primer cuarto me fue más que suficiente y teniendo en cuenta que trabajaba al día siguiente, decidí marcharme a la cama despreocupado a eso de las 3:20 de la madrugada. Me propuse finalmente ver el primer cuarto con el objetivo de saborear sensaciones iniciales y lo que me encontré fue una respuesta contundente. Quería comprobar el éxito inicial que experimentábamos ante su defensa y como señalé previamente, éste excedió mis expectativas. De todos modos, durante las horas posteriores me sumergí en una burbuja (desactive cualquier configuración de datos de mi teléfono personal) y esperé hasta la tarde para disfrutar confiado del resto del encuentro.

Un claro holding de Cyrus Kouandjio sobre el LB Prince Shembo tras la recepción de Kevin Norwood en tercer down profundo y el intento fallido de McCarron para conectar en la bomba con Cooper, evitaron que hiciéramos más sangre durante el segundo cuarto. No nos tembló el pulso, era el momento del punter Cody Mandell y nuestra enorme ventaja en equipos especiales se hizo patente encerrándoles en su yarda 8 y 4 (52 y 55 yardas de punt respectivamente). Aunque no sacáramos especial rendimiento en la batalla de campo que propusimos, conseguimos mantenerles alejados de nuestro territorio y además nos permitió la posibilidad de gestionar el reloj para cerrar la primera parte con una última posesión.

Lo más profundo que Notre Dame se introdujo en nuestro campo durante toda la primera parte fue la yarda 39 (la única oportunidad que pisaron territorio oponente), después de que Mosley sacara por la banda a Golson en un intento de scrambling tras un fantástico trabajo de nuestra secundaria anulando cualquier objetivo aéreo.

AJ McCarron celebra la anotación de Lacy tras el checkdown

La acrobática recepción en el flag pattern de Christion Jones y el fantástico emplazamiento en el envío de 27 yardas de AJ McCarron en situación de tercer down, precedió al check-down de McCarron en el release de Lacy saliendo del backfield. Con elusividad y previamente, un fantástico “spin move”, Lacy se adentraría en la endzone dejando 31 segundos sobre el reloj y subiendo un aplastante 28-0. Alabama arrancó el drive con prácticamente 4 minutos y no dejó posibilidad de respuesta a los Irish antes del descanso. La gestión del reloj fue espléndida.

No cabe decir que el play-calling de Doug Nussmeir fue su mejor hasta la fecha. Alabama utilizó 73 jugadas desde la línea de scrimmage (45 por tierra y 28 de pase), mientras que la defensa de Notre Dame generó cero intercepciones, cero fumbles forzados, cero sacks, cero presiones sobre el quarterback oponente, cero lanzamientos desviados sobre la línea de scrimmage y únicamente 3 placajes para pérdida de yardas junto con un lanzamiento desviado. Sencillamente, Nussmeir y los Crimson Tide, hicimos en ataque lo que nos vino en gana. La actuación de la madrugada del lunes ante los Irish y la segunda parte frente a Georgia, fueron las mejores actuaciones de Nussmeir hasta la fecha.

Tras una primera parte dominada por Alabama de cabo a rabo, la única esperanza de Notre Dame para hacer el partido interesante, pasaba por intentar anotar en la primera posesión de la segunda parte. Kelly propuso una orientación “up-tempo” con Golson experimentando éxito y la propia aprobación de su coach desde la banda, sin embargo, se intuía que esta orientación apresurada podía acabar en una desgracia. Por primera vez en todo el partido, Xzavier Dickson se deshizo del tackle, amenazó a Golson alzando sus brazos y dirigiéndose en el pass-rush, y éste buscó el vertical pattern, pero el problema es que Milliner cubrió excelentemente a su marca empleando la banda y con inteligencia desviaría el lanzamiento al aire para que Ha-Ha Clinton-Dix interceptara el pase cruzándose con una acrobática recepción.

Alabama respondió con autoridad al intento de los Irish taladrando por tierra y en una cobertura rota de Russell, Amari Cooper subía el 35-0 al marcador cual partido de flag. El drive en cuestión sumó un total de 10 jugadas y 97 yardas.

El partido estaba más que acabado, pero Nick Saban no pareció excesivamente satisfecho con la actuación de la defensa en los minutos finales, después de permitir 14 puntos y un total de 280 yardas en ataque total en las últimas seis posesiones de los Fighting Irish.

Momento de la discusión entre Barrett Jones y AJ McCarron

El carácter competitivo, la intensidad y pasión que Nick Saban ha transmitido a este programa es tan feroz que incluso con siete minutos restantes y cuatro touchdowns de diferencia en el marcador, Barrett Jones empujó con resignación a AJ McCarron después de que éste le recriminara enérgicamente que le “sobrescribiera” sus ajustes sobre la línea de scrimmage y que no atendiera a sus constantes peticiones de ejecutar el snap ante la amenaza de sufrir una penalización por delay. Minutos más tarde, ambos se disculparon y se abrazarían como buenos amigos y compañeros de habitación que son, pero he de decir que este detalle me impactó. Creo que nunca observé algo así ante una situación tan favorable en el marcador.

Por cierto, sinceramente creo que nunca antes hubo un jugador tan condecorado como Barrett Jones y será alguien a quien recordaremos como modelo y embajador de Alabama. Tres campeonatos nacionales en sus cinco años en T-town, disputando cada uno como titular en tres posiciones diferentes (2009 como right guard, 2011 como left tackle y 2012 como center). Académicamente, Jones presentó un 4.0 de GPA y fue nombrado ganador del Walter V. Campbell Trophy (considerado el Heisman académico). La anterior temporada se alzó con el Outland Trophy como el mejor línea ofensivo del país, así como selección unánime All-American en las temporadas 2011 y 2012. También ha sido reconocido por su ayuda humanitaria y su desinteresada aportación en el desastre de Haití.

La anotación de los Irish en el tercer cuarto acabó con nuestra impresionante racha de 107 minutos consecutivos sin conceder ni un sólo punto en un campeonato nacional.

No quiero desacreditar ni subestimar la temporada de Notre Dame. Al fin y al cabo, nadie esperaba este excelente desempeño y supone el progreso que perseguía la entidad desde tiempos inmemorables (así que mi más sincera enhorabuena de corazón), pero como señalé en la previa, probablemente Oregon y lógicamente Texas A&M sean los únicos equipos que este año pudieran hacernos sombra. El problema es que Alabama con tiempo de preparación y salud, es un auténtico rodillo. Clemson, Virginia Tech, Florida, Texas, Michigan State, LSU o Michigan dan fe estos últimos años.

AJ McCarron celebra el título besando el crystal-ball ante los medios

Nick Saban presenta un récord de 8-1 en diferentes campeonatos (ambos liga y BCS), mientras que suma su cuarto campeonato nacional (tercero en Alabama) en los últimos 8 años y las comparaciones con Bear Bryant cada vez son menos osadas en T-town. Incluso cerrando su carrera en este instante, Nick Saban pasaría a formar parte del panteón de legendarios entrenadores del college football después de dominar el negocio en la última década (2001-2012). La palabra dinastía comienza a asignarse a Alabama, después de 3 títulos BCS en los últimos 4 años (el último en conseguirlo fue Nebraska en los 90), 61 victorias en los últimos 5 años, infinidad de jugadores promocionados a la NFL, un ganador del Heisman Trophy y una multitud de hardware en las vitrinas de The Capstone. Vivimos una nueva época dorada en esta vieja y tradicional institución.

Un servidor que ha asistido a la ardua transición después de sucumbir en los infiernos, solamente puede mostrar con orgullo su pasión por este singular programa. Roll Tide!

Por último, los highlights detallados del encuentro:

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